La arribada a Baiona también se cuenta en versión azulejo

B. R. S.

VIGO

La arribada de la carabela Pinta al puerto de Baiona el 1 de marzo de 1493 marca la historia de la villa y sobre todo, la de sus monumentos. Los agradecimientos y recordatoria de esta fecha son tan variados, que parece no haber en el mundo nada comparable a este inolvidable atraque tras el cual América ya nunca volvió a ser lo que era.

El monumento que hoy nos ocupa está compuesto por 180 azulejos de 30 centímetros y representa las rutas seguidas por Martín Alonso Pinzón y Cristóbal Colón con las carabelas Pinta y Niña en su regreso del descubrimiento, llegando a Baiona y Lisboa, respectivamente. Está ubicado en los arcos del paseo Ribeira y refleja los rumbos tomados por los insignes marinos para llegar a un destino que marcó su vida y la de millones de personas a ambos lados del océano.

La obra fue inaugurada en el año 1963, coincidiendo con el 470 aniversario de la Arribada.

Al lado del juego de azulejoz hay una placa en homenaje a la tripulación de la Pinta, inaugurada en 1993, el día en que se festejaba el Quinto Centenario de la Arribada, se creó como tributo a los veintiséis tripulantes de la viajera carabela, pero esa ya es otra historia.