El fallo del portero Roberto permite al Celta suma un punto en su día más gris, con oportunidades pero sin juego combinativo
26 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Rubén González rescató al Celta del atasco. Mejor dicho, el santiagués porfió con fe por un balón que tenía todas las bendiciones para Roberto, pero el central supo sacar provecho de la pifia monumental del internacional sub 21. El punto fue lo único destacable del día más gris del Celta desde la llegada de López Caro. Fallaron ocasiones suficientes como siempre para pintar otro marcador, pero ni de lejos el de ayer fue el Celta de los últimos partidos.
Apuesta por el perfil visitante
El Celta de López Caro se siente cómodo a la contra, cerrando espacios. Así se ha hecho fuerte a domicilio y así intentó ganar la partida al Nástic. Salvo en los escarceos iniciales, los celestes enseguida recularon para montar su cuartel general en el centro del campo. Parecía el camino ideal hasta que llegó el fallo de Vitolo.
Toque y pegada tarraconense
El Nástic demostró que toca el balón con criterio, con David Sánchez como capitán general, pero también mostraron un porcentaje escandaloso de acierto. Un disparo, el de Calle, en el primer tiempo, y un gol para los granas. El segundo disparo lo repelió Pinto, y no hubo más.
Dominio, empuje e intensidad sin gol
De nuevo la pegada abandonó al Celta. Tras reponerse del golpe del gol visitante los vigueses disfrutaron de tres buenas oportunidades, pero una vez más emergió la falta de pegada. Roberto y la nula puntería impidieron el empate. Perera, Canobbio, Quincy lo tuvieron de cara, pero fallaron.
Movimiento de piezas
El Celta salió del intermedio todavía más atascado. Por eso Caro buscó soluciones por la vía rápida dando entrada a Diego Costa por un desafortunado Núñez. El movimiento llevó a Quincy a la derecha, mientras el brasileño actuó de enganche. Poco después Mario Suárez hizo acto de aparición en el campo
Empuje sin ningún tipo de ideas
A medida que caían los minutos a los locales tan solo le quedaba el corazón. Las jugadas combinativas apenas existían y las llegadas se ceñían a arrebatos de pundonor. El Nástic siempre estuvo cómodo atrás y se olvidó por completo de atacar. Parecía que no le hacía falta.
Motivación de Okkas
El máximo artillero celeste fue la última bala en la recámara. Por extrañas razones Caro no lo quiso utilizar hasta los 20 últimos minutos. Cuando salió al campo al menos revolucionó el ataque. Porque el chipriota no es un delantero al uso de los que solo mira portería, sino que se deja la piel en la presión sobre la defensa rival.
La roja de Lequi, carrusel de amarillas y nulo juego
De la parte final casi nada se jugó. Entre la roja del central argentino y la tangana posterior apenas se jugó nada. El Nástic estuvo muy pendiente de contemporizar a lo largo de todo el segundo tiempo. Con lo que no contaba el Nástic era con la pifia mayúscula de uno de sus principales activos. Roberto salió a por uvas en el último lance del partido y lo que se encontró fue el balón alojado en su meta.