Los usuarios se quejan del exceso de paradas y rodeos, que hace que del Xeral a Teis se llegue antes andando
15 nov 2007 . Actualizado a las 12:12 h.A diario acuden caminando a su trabajo el doble de vigueses de los que lo hacen en bus. Suena duro, pero así es. Lo documenta un estudio de movilidad elaborado por el profesor y ex presidente de la Xunta Fernando González Laxe, que dibuja a los vigueses como los gallego más apegados al coche para moverse por su ciudad. Aunque sus buenas razones tienen, como comprobó ayer mismo La Voz durante un recorrido en coche y bus por cinco rutas que conectan los puntos más transitados de Vigo.
El resultado fue concluyente: el tiempo utilizado para alcanzar los destinos en bus fue de media 5,5 veces mayor al empleado en coche, aunque en algunos enlaces llega a tardarse siete veces más. El desfase encuentra su explicación en tres grandes problemas: las frecuencias de cada línea son escasas, sobran decenas de paradas redundantes en la mayoría de las rutas y los recorridos diseñados para los autobuses incluyen rodeos excesivos.
Larguísimos rodeos
Perfecto ejemplo de las vueltas que da el bus es la línea C3, utilizada en la mañana de ayer por La Voz para ir del hospital Xeral a Sanjurjo Badía. No había otra alternativa más directa. Y la escogida resultó no ser demasiado competitiva. El autobús apareció tras diez minutos de espera en la parada del Xeral. Eran las 11.39 horas, y el Vitrasa circulaba semivacío esquivando coches en doble fila. Todo parecía ir bien y el centro comercial de Carrefour en Travesía surgía pasados apenas 13 minutos. Pero a partir de ahí todo se torció, porque el circular hizo honor a su nombre y se internó en Chapela en un tedioso rodeo que acabó en la boca de Rande. Allí dio la vuelta, antes de regresar a Sanjurjo Badía, donde se detuvo 54 minutos después de partir del Xeral. Veinte más de los que se tarda andando, y siete veces más de lo que lleva en coche. De ahí las quejas de los únicos usuarios que aguantaron la tortura hasta el final: «Es vergonzoso, pero no nos queda otra, aunque el taxi nos lleva a los dos por casi lo mismo», se lamentaba Mariano Larriba, un jubilado que acompañaba ayer a su mujer en el crucero hasta el médico.
«Giliparadas»
Menos reivindicativos son los usuarios que se desplazan entre Vigo y el aeropuerto en la línea C9A. Y no es que el bus sea un cohete, sino justo lo contrario: es tan lento que nadie lo usa para ir a Peinador. O al menos nadie lo empleó ayer al filo de las 14.45, hora a la que el bus concluyó su ruta desde Vigo. Había comenzado una hora antes en plaza de América, pero el tiempo se le fue en vueltas, atascos y, sobre todo, paradas. Concretamente fueron 32, algunas de ellas absurdas, como las tres que se hacen en los apenas cien metros que separan la marquesina de Colón, de las paradas de la farola de Príncipe y el McDonalds de Urzaiz.
«La verdad es que son tres giliparadas, no se entienden muy bien porque están pegadas», comentaba minutos antes un pasajero en otra línea, el circular centro, que también sufre la triple detención de Colón y Urzaiz. Y con él, todos los pasajeros que ayer al filo de las doce se subieron con La Voz al bus del centro para desplazarse entre la estación de ría y el hospital Povisa, un enlace clave para los habitantes de O Morrazo. Tanto, que la mitad de los pasajeros que llegaban de Cangas en el barco de las 12.45 se montaron en el bus de Povisa. Como hacía Ana Belén Belmonte, que apuntaba que la conexión con el hospital «es ahora más rápida, porque el circular para junto a la estación de ría». Y pese a todo, el viaje llevó 33 minutos de traqueteo en un autobús que se llena habitualmente hasta lo goznes: una razón mas para quienes prefieren sufrir las cuestas de la ciudad a pie, que rodearlas enlatados en un autobús.