El traspaso del Toro Acuña al Elche en el verano del 2003 no fue sino una cesión encubierta, lo que convierte la operación en un fraude de ley. Así lo refleja la sentencia emitida por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) tras los recursos presentados tanto por el Deportivo como por el abogado Miguel Juane, en representación del futbolista, en uno de los contenciosos que mantienen ambas partes.
El club coruñés y el ilicitano firmaron un contrato en agosto del 2003 por el cual Acuña pasaba a ser futbolista del Elche, a cambio de nueve millones de euros (unos 1.500 millones de pesetas), cantidad que los levantinos deberían abonar antes del 25 de junio del 2004. En caso de no hacerlo, el internacional paraguayo regresaría al Deportivo. Por este motivo, Acuña firmó un nuevo contrato con el club coruñés el 1 de julio del 2004, con las mismas condiciones que el que había tenido en anteriores campañas.
Esta operación de ida y vuelta es entendida por la sala de lo social del TSXG como «fraude de ley». El alto tribunal cree que no ni el Elche tenía intención de comprar al jugador ni el Deportivo de venderlo. Considera que por eso pusieron como precio una cantidad tan alta para un futbolista cuya edad empezaba a ser elevada para la práctica del fútbol y que acababa de salir de una lesión. Dice la sentencia que el objetivo real de la operación era que Acuña jugara un año cedido y no traspasado.
El motivo de esta artimaña se encuentra en que el Deportivo tenía ese año más de cinco futbolistas cedidos y el Elche más de tres prestados en sus filas, situaciones que en ambos casos van en contra de la normativa de la federación española.