«Al energúmeno ese le deseo una condena ejemplar»

A. Martínez

VIGO

Antonio Gómez Figueroa guarda reposo en su domicilio de Camos mientras empieza a recuperarse de las lesiones producidas por el atropello. Su mujer, Mercedes Santos Rodríguez y su amiga Fini Ferreira todavía permanecen hospitalizadas en Povisa y evolucionan favorablemente.

-¿Cómo se encuentra?

-Creo que volveré a la clínica porque el dolor que tengo en la zona del sacro es insoportable. Además tengo mazadas las caderas y la espalda. No puedo estar de pie más de cinco minutos porque si lo hago, aunque sea para ducharme, me mareo. Lo que más deseo es que Mercedes, mi mujer, y Fini estén bien, aunque se encuentran bastante más fastidiadas que yo.

-¿Recuerda cómo sucedió el accidente?

-Habíamos salido del centro comercial de A Ramallosa. El coche salió de la rotonda como un loco y vimos que venía a toda velocidad. De repente, como queriendo asustar a alguien, el conductor dio un volantazo y perdió el control. Mi compañero Juan iba delante y le dio tiempo a saltar. Yo me pegué a la pared y me dio un golpe que me hizo dar la vuelta. Al brincar ya vi a mi señora por el aire.

-¿Cuál fue su primera reacción?

-Me levanté y fui hasta el coche. Le llamé de todo y recuerdo la cara de susto del joven con las manos en la ventanilla. Entonces vi que Fini no estaba y, por un momento, pensé que se había quedado debajo del coche. Al conductor enseguida se lo llevaron, pero nosotros tuvimos que esperar más de una hora a que viniera la ambulancia. Mi mujer se quedó desvanecida. La médico nos dijo que estuviéramos tranquilos, que ya llegaban las ambulancias, pero pasaron de largo porque venían de otro accidente con heridos en Baiona.

-¿Qué le desea a la persona que los atropelló?

-Nosotros vamos a denunciar a ese energúmeno y esperamos una condena ejemplar. Esa gente no puede andar por ahí conduciendo de manera temeraria y encima después de haber consumido bebidas alcohólicas. Si quiere correr que lo haga en un circuito, pero que no ponga en peligro la vida de la gente. Yo suelo participar en carreras esporádicamente, pero siempre en lugares permitidos y no haciendo el loco por la vía pública, a parte de borracho como iba. Tanto a mi mujer como a mí nos espera ahora un largo período de baja.

-¿Dos días después del incidente se explica lo ocurrido?

-No. Yo soy transportista. Ando en camión y veo muchas cosas. El joven venía como un loco por una carretera donde la velocidad está limitada a 40 en un tramo en el que hay dos pasos de cebra, la salida de una discoteca y un centro comercial. Nos tocó a nosotros, pero pudo haber puesto en peligro más vidas. En esa zona hace falta vigilancia.