Previsiones meteorológicas y de calendario se dan la mano para que los pasos fronterizos de O Baixo Miño con Portugal se queden hoy pequeños ante el éxodo masivo de gallegos que se avecina.
Las perspectivas son más que halagüeñas para el sector turístico del Alto Minho, pero, también para el comercial.
Los vendedores de la tradicional Feira dos Santos, en la parroquia valenciana de Cerdal, confían en hacer su agosto en pleno invierno.
La cita atrae de por sí a miles de adeptos a las gangas y productos autóctonos de ambas orillas del Miño que secundan el «menos mal que nos queda Portugal» como alternativa a las visitas religiosas propias del día. Cientos de personas se sumaban ya ayer a los actos musicales que, a modo de prolegómeno, copaban el recinto ferial, a poco más de tres kilómetros de la frontera con Tui, donde ya se igualaban las matrículas de los dos márgenes.
Para hoy se espera el mayor número de visitas, tanto de los forofos de la «descuentomanía con glamour», que seguirán viaje hasta el Factory Outlet de Gaia como de los que prefieren lo más enxebre. Y es que la Feira dos Santos, con una antigüedad que se remonta a 1758 ha pervivido a lo largo de los años conjugando lo tradicional con las nuevas tendencias. El recinto, con más de quinientos expositores, es algo así como un gran bazar para todos los gustos y edades. Uno de sus principales atractivos radica en el sector equino, ya que se realizan carreras y demostraciones de los ejemplares autóctonos de la región a lo largo de toda la jornada.
Los mejores vinos verdes de la zona y productos de la temporada, se pueden degustar en las tradicionales «tasquinhas», que durante la noche, se convertirán en patios para la puesta en escena de los «cantares de desafío e desgarradas».
La feria de las ferias se prolongará hasta el sábado, día en el que se celebra la de Vilanova de Cerveira.