Es un lujo no siempre al alcance de la mano. Por eso no conviene desaprovechar las oportunidades. Ayer tuvieron una los asistentes al estreno del documental Voces e imaxes de Teis. Y no tanto por las imágenes como por las voces, algunas de las cuales pudieron escuchar, además de en la cinta, en vivo y en directo. Seis hombres y mujeres que, en conjunto, suman casi otros tantos siglos. Lo que resulta imposible de sumar son sus recuerdos.
Las vidas y milagros cotidianos de Manuela Cabaleiro, Dolores Otero, Luis Estévez, Purificación Rodríguez, Manuel José Fraga y Manuela Rodríguez han sido el hilo conductor sobre el que ha puesto el foco Miguel Romero, director del documental. Lamenta no haber dispuesto de más tiempo para realizar un trabajo más minucioso pero, con todo, confiesa que ha sido suficiente para permitirle descubrir que son las historias pequeñas las que de verdad hacen la Historia con mayúscula.
Ni que decir tiene que la fuerza de este trabajo, que trata de recuperar la memoria histórica de Teis radica, precisamente, en que los protagonistas no son personajes rebuscados ni están actuando. Todos hacen de ellos mismos, lo que implica que bordan el papel.
Sorprende descubrir que no hace tanto tiempo Teis era eminentemente agrícola, que ese barrio industrial que hoy conocemos no asomó hasta bien entrados los 50. Lo que no es nuevo es que el común de los vecinos hoy casi centenarios (sobre todo de las vecinas), apenas cataba la escuela. En casa había mucha necesidad y había que buscarse los garbanzos.
Voces e imaxes de Teis es, en definitiva, un recorrido histórico por la vida del barrio (que un día también tuvo alcalde), sus fiestas, sus centros educativos, sus recursos, su patrimonio... en el que no falta la pincelada política. No hay que olvidar que todos vivieron la Guerra Civil, algunos con especial intensidad por razones familiares.
Lo dicho, un lujo que bien pudiera tener continuidad, ya que la asociación vecinal que preside Avelino Gómez lleva un tiempo empeñada en echar la vista atrás en busca de documentación oral y gráfica. Fruto de ese interés de que el Vigo que un día fue no termine por perderse definitivamente, le dedican todo el tiempo y los medios posibles a la creación de un archivo digital. Hasta el momento guardan en él unas 10.000 fotografías. Y siguen sumando.
Es lo que tiene convertirse en abuela. Como todas las mujeres que acceden a tan especial título, Corina Porro se está haciendo una experta en baberos y, por supuesto, en mimos. Está claro que los primeros los comparte con Carla, su recién nacida nieta. Lo digo por el reguero de baba (buena baba) que va dejando. Tan buena que ni el pleno de presupuestos le aguó la cara de felicidad que exhibe desde hace una semana.
A la mínima oportunidad que se presenta desenfunda el móvil. Es dónde guarda el tesoro que para primerizos es siempre la galería de fotos. Ayer no paró de desenfundarlo. Tuvo muchas peticiones. Las de los periodistas, claro, las primeras. Ahora empieza la tarea más dulce que tiene encomendada toda abuela, malcriarla. Pues eso.
Que el Samaín (Halloween allende el Atlántico) se ha instalado en el calendario festivo, es un hecho. Entidades vecinales, culturales, colegios, discotecas... Todos se suman al sarao. También El monstruo de un sólo ojo, que no es un bicho raro, sino un lacal raro.
La atracción del día son Las Camioneras de Minsk, que ni trabajaron como transportistas para la KGB, ni han vagado por las carreteras de Europa hasta llegar a España desde la disolución de la URSS, que es lo que venden en la publicidad. En realidad se trata de Óscar y Suso, dos vigueses que prometen un concierto terrorífico. Les creemos.