Los ambulatorios del centro se quedan sin cupo para más pacientes

Alberto Magro

VIGO

Las consultas de atención primaria del centro de Vigo están al límite. La acumulación de pacientes es tal que en algunos centros de salud ningún médico admite nuevos usuarios. Ocurre en las instalaciones de las calles Cuba, Bolivia y López Mora, donde todos los doctores tienen su cupo cerrado, de modo que los nuevos usuarios son desviados a otros centros de salud de la ciudad.

Aunque tampoco hay demasiadas opciones para elegir, porque en el centro urbano hay otros cinco ambulatorios que viven al límite de su capacidad. Es el caso del centro de salud de Pintor Colmeiro, en el que sólo uno de sus quince médicos admite nuevos pacientes. O el del Nicolás Peña, donde apenas disponen de un doctor con cupo abierto. Y el mismo problema empieza a afectar ya a centros de salud como los de Coia, A Doblada y Lavadores, que respirarán en los próximos meses con la llegada de nuevos doctores y algunas obras de ampliación -en el caso de Lavadores-.

«Hacen falta cinco centros»

La saturación de las consultas del centro está relacionada con los retrasos que acumulan los proyectos para nuevos ambulatorios. Lo confirma el gerente de Atención Primaria del área, Carlos Eirea, que asegura que «a la ciudad le hacen falta cinco o seis centros de salud». «Precisamos terreno para construirlos. El de Navia y el de Bouzas solucionarán la atención en el sur -ahora dependiente del ambulatorio de Coia- y después, si nos ceden terreno para el del Calvario, estaremos más desahogados. Luego aún hay que esperar a que se apruebe el Plan General para tener terrenos para uno en A Seara -que sustituirá al de López Mora- y otro en Balaídos».

Aunque el cierre de cupos no se debe sólo a la escasez de centros, sino también a la intención de Sanidade de distribuir el trabajo entre los ambulatorios. «En el de calle Cuba no cabe ni un alfiler, ni hay posibilidad de ampliar. Es el primero que se llena, por su ubicación. También por eso se cierra cupo, para que otros más desahogados, como el Casco Vello o Beiramar, asuman pacientes», apunta Eirea.

El objetivo final es que cada médico tenga 1.250 usuarios asignados, frente a los 1.530 de hace un año o los 1.457 actuales. Para ello, harán falta doctores. Este año llegaron a Vigo quince. Y el que viene harán lo propio otros 24. «No sé donde los meteremos, pero los metemos como sea», comenta en tono de broma Eirea, que desde su llegada al puesto suspira por terrenos para los centros de salud que Vigo precisa.