Mientras el comercio florece por todo el área metropolitana, los vigueses no dejan de perder poder adquisitivo. Este contrasentido, retratado en el último Anuario Económico de La Caixa, dibuja un panorama desalentador tanto para Vigo como para el conjunto de Galicia.
El dato que sintetiza el declive aparece en una de las variables medidas por La Caixa, la cuota de mercado, que no es otra cosa que la capacidad de compra de los ciudadanos de cada punto de España. Y en este punto Vigo no sale bien parado: en sólo cinco años, el poder adquisitivo de los vigueses se ha reducido un 8%, un porcentaje que es menos preocupante por su cuantía que por lo que supone de retraso respecto al resto de España, ya que esa caída coincide en el tiempo con un aumento del poder de compra del resto de los españoles.
Lejos de converger con Europa, la provincia ni siquiera converge con España. Tanto es así que sólo los vecinos de Ponteareas, O Porriño y Sanxenxo han mejorado su situación económica. El resto de municipios han sufrido un retroceso que llega en el momento que peor le viene al comercio: las carteras están vacías justo cuando hay más tiendas abiertas en Vigo, en su área metropolitana y en el conjunto de la provincia. La expansión del comercio minorista es tal que ni siquiera la proliferación de centros comerciales ha logrado frenarla: la ciudad ha pasado de los 4.800 negocios minoristas de 1996 a los más de 6.000 de la actualidad. Y el fenómeno es contagioso, como prueba el hecho de que todos los municipios del área hayan multiplicado su cifra de comercios minoristas.
Músculo grande, pero débil
La aparente paradoja que enfrenta la caída del consumo con la multiplicación de comercios se reproduce en otros sectores. Los datos de La Caixa revelan así que el vigor del tejido industrial y empresarial de Vigo es menor, pese a que el número de negocios e industrias sigue en aumento. Es decir: el músculo industrial es cada vez más grande, pero su poderío es menor dentro del contexto español. De la quema se salvan O Porriño y Mos, los únicos municipios del área que han aprovechado los problemas vigueses con el suelo industrial, para mejorar sensiblemente la salud de sus empresas y negocios.
La situación así, sin ser alarmante, sí es preocupante. Queda claro al observar la evolución al alza del paro en todos los municipios del área, un factor que responde a la pérdida de vigor económico y que contribuye a reducir el poder adquisitivo de los vecinos de Vigo y su área.
Optimismo
Aunque también hay lecturas que invitan al optimismo. Por ejemplo, si se observan los censos de extranjeros queda claro que la comunidad es cada vez más atractiva para quienes buscan una oportunidad, como demuestra el fuerte incremento de la población inmigrante en todos los municipios. Igualmente, resulta alentadora la capacidad emprendedora de los ciudadanos del sur de Galicia, que pese a las condiciones de pérdida de poder adquisitivo ponen en marcha cada vez más negocios.