La Consellería de Medio Ambiente decidió esta semana dar vía libre al Concello vigués para que tramite su nuevo Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) sin adaptarlo a los requisitos medioambientales establecidos por la Unión Europea. Se trata de una medida pendiente desde que el gobierno del PP lo solicitó a finales del pasado año. No obstante, mientras gobernó Corina Porro (PP) no hubo decisión, pero con la llegada del socialista Abel Caballero a la alcaldía el obstáculo se ha removido.
La noticia fue dada a conocer ayer por el propio alcalde vigués, quien la interpreta como una evidente colaboración de la Xunta para lograr la normalización urbanística en la ciudad. Este hecho, por lo demás, se produjo la víspera de que María José Caride se reúna hoy con Caballero para analizar la situación del PGOM, que el nuevo gobierno localo quiere aprobar antes de finales de año.
Garantías pospuestas
«Con esta medida se resuelve una laguna importante en la gestión del Plan General. Quede claro también que la decisión conocida como excepcionalidad medioambiental no supone que no haya garantías en este campo durante su tramitación, sino que se posponen hasta que haya sido aprobado. A medida que se vaya desarrollando se irán introduciendo estas garantías», precisó el alcalde vigués. Caballero también concede importancia a la reunión que hoy mantendrá con la conselleira de Política Territorial, María José Caride, precisamente la persona que tendrá que informar la aprobación definitiva del PGOM una vez resuelto por el Concello.
Tal y como se preveía, el ejecutivo autonómico está dando facilidades completas al nuevo alcalde de las que careció el gobierno anterior. El dato clave es que ahora mismo no se conoce el alcance de los cambios que se van a introducir en el documento urbanístico. El único ya público es la elevación del 20% al 40% del porcentaje de suelo para viviendas con algún tipo de protección en la ciudad. Aparte, el alcalde ha anunciado que se reducirá la cifra de pisos previstas y que habrá cambios en algunos ámbitos relevantes del centro de la ciudad, donde se reducirán edificabilidad y alturas.
Falta por saber si con estas modificaciones el Plan General se asemeja a lo que el PSOE reclamaba en el anterior mandato, en un momento en el que su enfrentamiento urbanístico con PP y BNG era total. Pese a ello, en estos momentos socialistas y nacionalistas están embarcados en su tramitación y también los populares reclaman que se apruebe en el 2007 pese a lo ajustado del plazo.