La modestia de Pedro Dobao y su gran entrega al arte se plasma en la variedad de sus obras, que combinan tradición y vanguardia con gran fuerza expresiva. Esto le confiere un indiscutible lugar en el panorama de la escultura gallega contemporánea. -Háblenos de sus comienzos. -A los quince años trabajaba como tallista en O Barco de Valdeorras. Pronto me interesé por la creación artística a través de las formas y su representación en tres dimensiones. Fui adquiriendo técnicas escultóricas con materiales como la madera, la piedra o el granito. -¿Un consejo para principiantes? -Procurar una constante búsqueda de la creatividad. En caso de crisis temporal conviene asumir esa falta de inspiración, que muchas veces está en la propia realidad social y vida cotidiana. Aconsejo armarse de paciencia, ser humilde, evitar ser encasillado y no arrojar nunca la toalla: los comienzos pueden ser duros y desalentadores. -Tendrá un especial cariño a algunas de sus obras...
-Sí. Tenazas del Viento, por ejemplo. Es un monumento abstracto con curvaturas en chapa de hierro y remates rectos apuntando al cielo. Está en A Costa da Morte, cerca de Carnota. También monumentos dedicados a la familia, en As Neves; a la mujer trabajadora, en el parque de A Bouza; y otros como Custodia del pensamiento, concebido como una jaula girante que encierra una obra de Freud.