Una victoria con más lágrimas que abrazos

La Voz

VIGO

El triunfo frente a Ghana no supo igual que los anteriores a los españoles. Hubo más lágrimas que abrazos en la celebración por la injusticia de la expulsión de un jugador que durante el partido había sufrido docenas de codazos, patadas y agarrones de sus rivales. La decisión del colegiado brasileño posiblemente deja al torneo sin su mejor jugador, que ayer marcó su quinto gol, pero ya no podrá disputarle la Bota de Oro al nigeriano Macauley Chrisantus, con seis y que en teoría aún tendrá dos partidos por jugar.

La Federación Española anunció que no piensa recurrir la tarjeta, aunque nadie podrá hacer entender a Juan Santisteban cómo por una tontería en la última acción se quedó sin su as para Seúl.

En su descargo, el seleccionador deberá conformarse con que llevó a España a su tercera final en siete torneos, con revancha personal incluida sobre los ghaneses. Y con que dejará el cargo a lo grande, quizá con el título mundial, como se lo merece una leyenda viviente de esta categoría.

«La alegría es muy grande por lo bien que ha jugado el equipo, y luego por el rival tan fuerte que hemos tenido. Además, es la primera vez que le puedo ganar a Ghana, por lo tanto me siento contento. Sin embargo, la victoria se empaña por la expulsión de Bojan», sostuvo Santisteban, ansioso de poder jubilarse como campeón. España, bien llevada desde el banquillo y que utilizó una acción de estrategia bien plasmada por la dupla formada por Mérida y Krkic para acceder a la final, sobrevivió así a su segunda prórroga frente a rivales físicos y atléticos, Francia (a la que superó en los penaltis en cuartos de final) y Ghana.

El seleccionador ghanés, Sellas Tetteh, lamentó la derrota tras un duelo que calificó como muy parejo, en el que a sus jugadores les faltó algo de suerte para vencer. «Un empate hubiese sido lo más justo. Hemos perdido contra dos equipos europeos, Alemania y España hoy (en referencia a ayer), y la razón es que nos superaron tácticamente», dijo.