El paso de la Vuelta por Vigo obligó a retrasar una boda e incluso provocó que la policía local viajara en Vitrasa
05 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Uno no se casa todos los días, pero también es cierto que no todos los días pasa la Vuelta Ciclista a España por la iglesia elegida para la boda. Y eso fue precisamente lo que le pasó a una pareja de jóvenes vigueses que, el pasado sábado, se vieron obligados a retrasar su ceremonia nupcial a consecuencia de los ajustes de tráficos realizados en la ciudad con motivo de la presencia del pelotón ciclista.
Los novios tenían previsto casarse a las 17.30 horas, en la iglesia parroquial de Alcabre, a la misma hora que estaba fijada la llegada de los ciclistas a la meta de Samil. «Hablamos con ellos varias veces, pero finalmente se dieron cuenta de la importancia del evento y decidieron retrasar en un par de horas la ceremonia, algo que les agradecimos mucho porque para ellos suponía un gran contratiempo ya que tuvieron retrasar el banquete y demás previstos», explicaba ayer el portavoz de la Policía Local de Vigo, Ricardo Méndez.
Es sólo un ejemplo del encaje de bolillos que supuso organizar con éxito un evento de tal magnitud. En las calles de la ciudad, hubo ese día cerca de 170 agentes de la policía local, sumando los turnos de mañana y tarde. Tal cantidad de policías también obligó a emplear la imaginación, sobre todo, a la hora de buscar medios de transporte eficaces.
Y los encontraron en el transporte público. La empresa concesionaria de autobuses urbanos, Vitrasa, facilitó dos vehículos para que se pudieran acercar a la zona de Samil los agentes destinados a la línea de meta. «Siempre colaboran con nosotros y nos ayudó mucho para reducir el número de viajes que, en caso contrario, tendrían que realizar nuestros vehículos», añade el portavoz policial.
Cuatro días antes del inicio de la carrera, un grupo de voluntarios se sumó a los agentes de policía para repartir 16.000 avisos de los cortes de tráfico previstos a lo largo de los doce kilómetros de recorrido urbano. Estos avisos indicaban itinerarios, cortes y posibilidades en cuanto a vías de acceso y salida.
Al mismo tiempo, operarios municipales colocaban todas las vallas de protección existentes en el parque del Concello. Tantas fueron que aun hubo que alquilar doscientas más. Algo parecido a lo que ocurrió con los conos empleados para delimitar las zonas excluidas de tráfico. Fue necesario colocar 1.300 artilugios de este tipo.
La guardia del lacero
Nada se dejo al azar. Ese día, incluso estuvo de guardia el lacero municipal para evitar que algún perro pudiera provocar algún accidente. Y un retén de limpieza dedicó su tiempo a mover todos los contenedores a lo largo del recorrido. Pero el azar es esquivo. Cuando sólo faltaban diez minutos para el inicio del evento, se produjo un accidente entre dos coches, a escasos metros de la partida. Los mecanismos de actuación saltaron como resortes y la carretera fue despejada en un plisplas.
Que todo salió bien y, desde la policía local quieren agradecer la colaboración prestada por todos los ciudadanos. Un éxito de todos, incluso de los novios.