El Xeral es el hospital público con la mejor comida para los pacientes

VIGO

El Meixoeiro es el que ofrece más variedad en sus menús y el Nicolás Peña el que obtiene la alimentación más barata

05 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

vigo | Los cinco centros sanitarios públicos de Vigo dependientes del Sergas no alcanzan un grado de satisfacción adecuado en cuanto al servicio alimentario que prestan a sus pacientes. Esa es la primera conclusión a la que ha llegado el Consello de Contas de Galicia tras analizar todos los parámetros que inciden en la calidad del servicio de comidas que prestan a los usuarios el Xeral-Cíes-Rebullón, el Meixoeiro y el Nicolás Peña.

A efectos prácticos de los usuarios de la sanidad cubierta con fondos autonómicos, del examen del organismo controlador de las cuentas públicas de la comunidad se desprende que los servicios alimentarios de los cinco hospitales, agrupados en tres unidades, es muy diversa, en cuanto a precio, costes laborales, calidad, variedad y control interno. En todo caso, es el complejo que pivota sobre el hospital Xeral el que mejor calidad global ofrece a sus pacientes en el servicio alimentario y así lo indican sus propios usuarios, valorando como satisfactoria la atención alimentaria recibida. El Meixoeiro destacaría positivamente por ser de los tres complejos públicos el que obtiene la mejor apreciación en cuanto a la variedad de la dieta que ofrece, calidad y cantidad de las raciones, mientras que en el Nicolás Peña (antiguo hospital municipal) sus pacientes califican como buena la alternancia en los menús, que resultan ser los más baratos.

Lista negativa

Pero a los extremos indicados se reduciría casi exclusivamente la visión positiva que el Consello de Contas hace de la alimentación en los centros sanitarios públicos de Vigo. En su análisis destaca que pese a haberse creado el Complejo Hospitalario Universitario de Vigo, que agrupa a todos ellos, la gestión alimentaria sigue siendo independiente, con controles dispares, contrataciones diversas y sin la suficiente publicidad y neutralidad, y relaciones laborales distintas, sin que por esa falta de unificación pueda beneficiarse el sistema sanitario de una reducción de costes por compras unificadas y mayor coordinación y supervisión.

El Consello de Contas advierte en el estudio que acaba de ver la luz que las dependencias donde se manipulan las comidas presentan un mal estado de conservación, sobre todo en sus techos; la maquinaria existente (hornos, tren de lavado, carros de baño maría...) cuentan con un elevado grado de deterioro que inciden en la calidad del servicio, e incluso se considera probado que la Xunta no realiza controles sobre el grado de cumplimiento de las distintas obligaciones de las unidades «inhibiéndose en las funciones que le corresponden», que en el caso del Nicolás Peña hace incluso que a pesar de ser el mantenimiento una obligación del concesionario, se haga con los propios medios del centro.

El Consello de Contas también pone el acento en la falta de control y ecuanimidad en la compra de alimentos, considerando injustificado el alto número de productos extras adquiridos ajenos a las dietas habituales; consumos desmedidos, especialmente en el Meixoeiro; descontrol en el almacén, compras de elementos que ya hay en stock, y lo que llama más la atención, que las adquisición de alimentos se hace en el caso del Xeral sin ningún tipo de publicidad y concurso, al arbitrio por tanto de sus responsables.