Los polémicos caballos rampantes de Oliveira

J. L.

VIGO

vigo | En 1984 moría el Teatro García Barbón y nacía el Centro Cultural Caixanova. Aquella transición momentánea por el valle de las sombras dejó cambios extraordinarios sobre la estructura original del edificio ideado por Antonio Palacios.

Especialmente polémica fue en su momento la cubierta elegida para aquel bello edificio de piedra. Si el cierre de metal, que eliminaba la terraza donde antaño se llegaron celebrar bailes, resultó estridente para algunos puristas de la conservación, no menos polémica fue la decisión de situar dos caballos rampantes, realizados por Juan Oliveira, sobre el remate de la fachada. Muchos dudaron entonces del valor estético del conjunto.

Ahora, con el paso del tiempo, las figuras están indisolublemente asociadas a la antigua fachada. Incluso, hay ángulos en donde sería ya imposible de imaginar el cielo vigués sin los ágiles caballos del insigne escultor tudense.

Curiosamente, estos caballos adelantaron en siete años la imagen que después se podría ver en la plaza de España, cuando nuevamente Juan Oliveira rescató el caballo como símbolo de la libertad.