Un verano atípico. Hablo del apartado tiempo. Una cosa buena tiene, por una vez está lloviendo a gusto de todos. Es lo que podríamos llamar un verano democrático, en el que hemos tenido las mismas oportunidades de empaparnos un lunes que un jueves o un domingo. A los que menos gracia está haciendo tanta es a los hosteleros.
Alguno no ha dudado en recurrir a la rogativa. Eso sí, en versión moderna y muy festiva. Me cuenta Maribel García (en su vertiente de empresaria de la noche que no de modelo), que con esa intención organizaron hace unos días en Doce Vita lo que bautizaron como Fiesta del sol. «A ver si así se decidía a salir de una vez por todas», dice.
Uno de los mandamientos de la invocación obligaba a llevar gafas de sol. Los curritos de la casa (Omar, Maribel, Miguel, Sara, Lidia, Anita, Borja, Alex...) cumplieron el precepto, igual que buena parte de los clientes. Hasta que finalice la temporada no se sabrá si la rogativa tuvo efecto o no. Lo que sí se sabe ya es lo mucho que se divirtieron los presentes.
Los amantes de lo latino pueden repetir esta noche, a la misma hora y en el mismo sitio. En esta ocasión han bautizado al sarao con el ilustrativo nombre de Los reyes del mambo. La cosa incluirá la actuación en directo de un trompetista.
«Para siempre siglo XX». Otra que lleva un año de celebración permanente es la coral Casablanca, a propósito de su 50 aniversario. El eje central del programa preparado con tal motivo será el concierto que, bajo el título de Para sempre siglo XX, ofrecerán el próximo 2 de agosto en Castrelos.
Explica su director, Óscar Villar, que se trata de un espectáculo audovisual que relaciona canciones, en versiones sinfónico vocales, de la música pop de la segunda mitad del pasado siglo con imágenes referentes al Vigo y a la Galicia de entonces. Éstas se proyectarán en pantallas gigantes.
Un total de cuarenta músicos profesionales integran la coral Casablanca. Proceden de lugares tan diversos como Letonia, Lituania, Chequia, Cuba, Rusia, Portugal, Moldavia y, por supuesto, Galicia. Muchos de ellos han sido primeros atriles de importantes formaciones sinfónicas de sus respectivos países.
Pocas veces tendremos la oportunidad de escuchar en versión coral temas emblemáticos de Frank Sinatra, Beatles, Serrat, José María Cano o Pablo Milanés. Todos ellos y algunos más figuran en el programa.
Cuenta atrás. Diez, nueve, ocho... un día es lo que queda para disfrutar de la velada lúdico-musical que, cada verano, sin falta desde hace casi dos décadas, organiza Julio Estévez (cirujano de profesión y músico de afición) en su casa de Baiona.
El rito empiza con un concierto a cargo de sus hijas Julia (única flauta travesera española en la Gustav Mahler Orquesta), Begoña (soprano) y Menca (pianista), las artistas de la casa. «Menos mal que a las otras dos, Mónica y Cayetana, les ha dado por la sensatez», comenta irónico. Cuando los aplausos ponen punto y final al apartado musical, nadie tiene prisa por marchar. Saben que la segunda parte del programa es igual de buena. Tan buena que no sería la primera vez que les pilla por sorpresa el amanecer.