Lonchas, el perro municipal

Laura Míguez Rúa
L. Míguez M. BALNEARIO

VIGO

Reportaje | Apadrinamiento Desde hace un año y medio los vecinos de Mondariz Balneario cuidan de una mascota que incluso cuenta con un retrato al óleo en la exposición permanente del centro termal

18 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?os domingos va al mercado. Los días de excursión sigue a los alumnos del Marcote. Y durante las becas de pintura del Balneario de Mondariz acompaña a los artistas. Así es la vida de Lonchas, una historia que podría ser la de cualquier perro vagabundo de no haber ido a caer a Mondariz Balneario. Desde que fue abandonado en esta villa hace año y medio los vecinos se han volcado en sus cuidados y el propio alcalde, Jose Antonio Lorenzo, pasea con él y lo considera cariñosamente «un ocupa legal». Fue su decisión, y la de los demás miembros de un jurado formado para la ocasión, la que ayudó a que el cuadro que hicieron los becarios de la Fundación Mondariz Balneario se quedara en la villa como parte de la exposición permanente. Primero adornó las paredes del Ayuntamiento y ahora se encuentra en el hotel, donde luce la pose con la que visitaba a los artistas mientras visitaron el municipio. Eso sí, mirando siempre antes de cruzar por la carretera, una peculiaridad que no sorprende a pocos. Padre primerizo El curioso nombre procede, según explican los vecinos, de la costumbre del can de separar de los bocadillos que le ofrecen los niños, el fiambre del pan. Aunque ellos no son los únicos que lo alimentan. Los vecinos, de este pequeño municipio de algo más de 700 habitantes, se encargan de que esté bien alimentado. Las atenciones proceden no sólo de los habitantes humanos, también de los animales. Además de no tener peleas con ninguno, Lonchas guarda especial amistad con algunas de las féminas, lo que le ha hecho recientemente padre de una numerosa camada de hasta 11 cachorros. Pese a estar tan integrado, algunos preocupados vecinos comentan la posibilidad de buscarle un dueño para que no le pase nada, «claro que tendría que se una persona que le diese mucha libertad, porque ya está acostumbrado», recuerda una de las vecinas. El cariño que se ha ganado esta mascota no es nuevo en esta villa, donde llegaron ya a apadrinar un perro, Moscú. Este caso se recuerda también con especial cariño puesto que el animal incluso sabía abrir las puertas con los dientes, según recuerda el regidor de la villa.