Alfonso Cabral, toda una vida dedicada al mar en Panxón

La Voz A.M.| NIGRÁN

VIGO

ALEJANDRO

Reportaje | Personajes singulares de Nigrán

21 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

La Cofradía de Pescadores La Anunciada rendirá el lunes que viene un homenaje a Alfonso Cabral Costas por ser el marinero de más edad de Panxón. El reconocimiento será uno de los actos centrales de las fiestas patronales de esta parroquia de Nigrán y se llevará a cabo en el Templo Votivo, después de la misa en honor a la Virgen del Carmen, que comenzará a las nueve y media de la noche. El patrón mayor, Jesús López Méndez, le entregará una metopa conmemorativa y realizará una semblanza de la dilatada vida de este hombre de mar. Sus años de trabajo no estuvieron exentos de riesgo. A sus 38 años, faenando al bacalao en el Urbasa, un golpe de mar a consecuencia de un ciclón, hizo que anduvieran durante cuatro días y cuatro noches por el mar a la deriva, sin gobierno, teniendo que tirar aceite y gasoil al mar para hacer calma alrededor del barco. Sufrió dos incendios, uno de ellos faenando en el Ulla, de Contramaestre, pero sin graves consecuencias. Don Alfonso nació el 15 de agosto de 1922 en Panxón y era nieto de marineros. Quedó huérfano a los diez años y fue su tía Paquita quien se encargó de criarlo. Empezó a trabajar en el mar a los doce años con su abuelo, faenando a los trasmallos y xeito, y continuó con sus tíos. Se casó en el año 50 con Angelines Mayo Novo, con la que tuvo tres hijos, Alfonso, Anunciada y Ángeles. Enviudó hace 17 años y tiene seis nietos, de los cuales ninguno se dedica al mar: Verónica, Paula, Sonia, Nuria, Carlos y Alberto. Comienzos En sus comienzos faenaba a la Ardora en el Monterreal y después se fue a hacer el servicio militar en Infantería de Marina, a Cartagena. Después de casarse, se marchó al bacalao en «Pesquera Vasca Gallego», donde trabajó durante 17 años. Para estar más cerca de su familia, se compró un barco, el «Catedral», que se dedicaba a artes menores en la ría. Una noche, con viento del norte, salió a faenar con siete hombres a bordo y un golpe de mar por el sur de las Cíes abrió una vía de agua en el barco. Tuvieron que tirar bengalas, hasta que un barco, el «Panxón», les salvó la vida. El barco no se pudo recuperar y quedó para siempre en el fondo del océano. Después de este episodio trabajó durante 18 años en Pescanova hasta que se jubiló. Actualmente vive con su hija Ángeles, su yerno Arturo y sus nietos Verónica y Paula. Nunca pierde su costumbre de dar paseos a diario por el muelle para ver el mar y conservar siempre el cariño de toda su familia, sus vecinos y todo el colectivo de pescadores de la comarca de O Val Miñor, que lo aprecian y respetan.