Un mosaico de 30.000 piezas

J. Santos MOAÑA

VIGO

XOÁN CARLOS GIL

Reportaje | La ballena de O Con La escultura rondó los 15.000 euros y es un homenaje al cetáceo que recorrió la ría tras la tragedia ecológica del «Prestige»

13 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

«Anduriña», la ballena elaborada por los artistas Juan Rivas y Antón Salgueiro, está firmemente asentada sobre el paseo de O Con tras un largo año de trabajo. Los autores, el alcalde de la localidad y representantes de Caixanova, que financió parcialmente la obra, procedieron ayer a inaugurarla en un rápido acto que pasó desapercibido para la generalidad de los vecinos de Moaña. El arquitecto Juan Fernández Rivas, que fue quien realizó el proyecto del paseo de O Con, es también el diseñador de la ballena. El escultor Antón Salgueiro se encargó de materializar la idea. Es una ballena singular. Ni el color ni la cola ni las aletas se parecen en nada a la del cetáceo. Según indicó Rivas, tiene también algo de pájaro, como su nombre «Anduriña», indica. Chafarís El proyecto nació a raíz de la visita de una ballena a las rías de Pontevedra y Vigo tras el hundimiento del «Prestige». Es el homenaje de los autores a la «ballena del chapapote», según dijo Juan Rivas. El montaje duró un año. Es una especie de puzle gigante, o al menos así lo describió Antón Salgueiro, compuesto por 30.000 piezas. El escultor cortó miles de azulejos con distintas tonalidades de azul y fue pegando los recortes pacientemente, buscando un tratamiento diferenciado. La cola, vertical, no es un fallo de diseño. Rivas quiso hacerla así. Las aletas hacen la función de banco. No se despliegan horizontalmente porque ocuparían el carril bici. La ballena tiene ojos y su correspondiente soplador, conocido popularmente como «chafarís», que se activa con un pedal disimulado en el suelo, al lado de la aleta izquierda, un mecanismo dedicado especialmente a «los niños traviesos», según dijo Juan Rivas. Es una gran ballena, de 15 metros de longitud y una altura que ronda el metro setenta en la cola. Descansa sobre arena tratada con epoxi. El coste de la escultura rondó los 15.000 euros.