Alfonso de Lis se quita años de encima en su imagen oficial Al cabeza de lista le han desaparecido las ojeras y las arrugas en la fotografía de su campaña electoral.
17 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.No ha pasado por el famoso programa «Cambio Radical», de Teresa Viejo, pero el fotoshop t ambién hace milagros. El candidato del PSOE de Gondomar, Alfonso de Lis Fiuza, tiene muchas ganas de ser alcalde. Tanto que, en las cartas que dirige a los emigrantes, ya se presenta como tal. Y en la fotografía oficial de su campaña electoral, tampoco nos muestra quién es realmente, sino cómo le gustaría ser. El postulante al gobierno local se ha quitado 15 años de encima gracias a los trucos de la informática. De hombre maduro ya entrado en sus cuarenta y pico, ahora asoma en las vallas publicitarias como el chaval que era cuando acabó la mili, y de eso ya han debido pasar bastantes primaveras. Su imagen real fue tomada dos meses antes de la campaña electoral. El cambio es evidente. Las arrugas de su rostro han desaparecido completamente, lo mismo que las ojeras y algunos lunares. La fría expresión de su rostro se ha transformado por completo. Alfonso de Lis luce en su nueva imagen de campaña un cutis terso y una sonrisa sugerente que parece ahora pintada por el mismísimo Leonardo Da Vinci. El caso del candidato socialista de Gondomar es sólo una muestra del cambio de imagen de los cabezas de lista de O Val Miñor. Benigno Rodríguez Quintas es el político más veterano de la comarca, pero en su fotografía oficial aparece misteriosamente rejuvenecido. El rostro de Jesús Vázquez Almuiña también hace sospechar que ha experimentado un ligero retoque para mejorar su fotogenia. Y hablando de las imágenes de los candidatos, una curiosidad. ¿Se han fijado que, a excepción de David Giráldez, del BNG de Nigrán, los únicos cabezas de lista que no sonríen en los carteles electorales son los del PP?. ¿No pueden ocultar su cara de preocupación o son los únicos que se toman en serio la política?. La imagen de los políticos de O Val Miñor da mucho que hablar.