La Mirilla
30 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Que es lo que lleva haciendo el Miño desde siempre. La raia volvió a ejercer de nexo el pasado fin de semana. En este caso a propósito del Congreso de Gastronomía Luso-Galaico. Ante semejante escenario es fácil adivinar que todo transcurrió a pedir de boca. Las sesiones se celebraron a uno y otro lado del Puente de la Amistad (Tomiño-Vila Nova de Cerveira), y se abordaron, entre otras, cuestiones relativas a la dieta atlántica, divulgación de recetarios tradicionales de ambos municipios, ruta cunqueiriana y, por supuesto, vinos. José Posada (el único vigués que vive en Ourense, bromearon los presentes), fue uno de los encargados de hablar de caldos. Nadie mejor. Y muchas veces lo ha demostrado por escrito. Por ejemplo en su Metafísica del vino. Posada, considerado el reinventor del marron glacé, es uno de esos impagables embajadores de productos gallegos. Hoy, sin ir más lejos, está en Angola. Otros oradores fueron los colegas de profesión (y hasta de Redacción) Cristobo Ramírez que, fiel a su querencia nunca disimulada por el Camino, apostó por recuperar la cocina autóctona de la ruta portuguesa; y Carmen Parada, que hizo un repaso por los senderos gastronómicos que recorrió Álvaro Cunqueiro. Ni que decir tiene que a la cita no faltó mi presidente (de la Asociación Gallega de Periodistas Gastronómicos, digo) Guillermo Campos. Que también demostró que sabe lo suyo de vinos. No faltaron algunos integrantes de Chaine des rotisseries, la cofradía gastronómica más antigua del mundo. Nacida en Francia, se recuperó hace medio siglo, después de que Napoleón la suprimiera durante su mandato. Curiosamente, Portugal (la preside Aníbal Soares) es uno de los países donde más activa está. Los que también estuvieron de fiesta el pasado fin de semana, previa a la de hoy, fueron los chicos de Comisiones Obreras. Desde hace 21 años, el sindicato que ahora lidera en Vigo José Cameselle viene entregando sus premios Primero de Mayo. Llevan la coletilla de al compromiso social y la solidaridad porque eso es precisamente lo que, a la postre, reconocen. Este año se hicieron acreedores de la escultura de Juan Vázquez un «veterano luchador por las libertades», Antonio Figueroa; Greenpeace, por su trabajo diario y, Ana Simón, una sindicalista de largo recorrido, a título póstumo. Especialmente aplaudida fue la intervención de Antonio a la hora de recoger su premio. Más de 300 personas de todos los colores políticos (rojo sobre todo), amén de gentes de la cultura, la comunicación y el movimiento vecinal se dieron cita en el hotel Bahía. Precisamente a los representantes políticos (actuales y futuros) dedicó José Cameselle su primer pensamiento: «No hagáis lo que os pide el cuerpo, sino lo que os exige el cargo». También hizo un breve balance de estos 21 años en los que, entre otros, ha sido premiado Santiago Carrillo. Le traigo a colación porque entre los asistentes a la cena estaba Anselmo Hoyos, otro histórico comunista que allá por los 60 llegó a ser una de las personas más buscadas por la policía del Régimen. Y es que Anselmo era el responsable del aparatro del PC en la clandestinidad. Muy amigo de Antonio Figueroa, no quiso perderse la oportunidad de felicitarle en persona. Tal vez por aquello de que esta vez uno de los protagonistas era Greenpeace, Comisiones tuvo la buena ocurrencia de echar mano del decálogo de la sostenibilidad para bautizar a las mesas. Ya saben: acabar con los incendios, consumir energía de forma responsable... Todo buenas intenciones. No quiero cerrar hoy esta sección sin tener un recuerdo especial para Miguel Ángel Contreras. Su repentina muerte pilló a todos por sorpresa. Docenas de familiares y amigos asistían incrédulos el domingo en A Lama a su entierro. La mayoría volvieron a encontrarse ayer en el funeral celebrado en la iglesia parroquial de la Soledad. Alberto Cuevas, un mago de la palabra en este tipo de ceremonias, no sólo ejerció de párroco, sino también de amigo. Precisamente en ese capítulo, el de la amistad, siempre saco muy buenas notas Miguel Ángel Contreras. Otros prometemos seguir estudiando para llegar a aprobar. Hasta siempre.