Reportaje | Los gallegos de la Revolución cubana Manuel Díaz nació en A Pobra do Brollón. Emigró a Cuba, donde formó parte del Ejército Rebelde. Hoy pasa unos días en Vigo, rememorando sus raíces
28 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.De la Revolución de Cuba siguen corriendo ríos de tinta. Hubo gallegos que perdieron sus vidas en la contienda para derrocar a Batista. Otros tuvieron más suerte y, pese a que les costó sangre, aún pueden contarlo casi medio siglo después, como es el caso de Manuel Díaz, coronel jubilado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Está pasando unos días en Vigo, rememorando sus raíces, a la vez que participa en varias conferencias por distintos puntos de Galicia. Cuenta que nació en Cereixa, municipio de A Pobra do Brollón (Lugo) el 17 de agosto de 1933, pero su padre había ido el día 30 a inscribirlo. Además, dijo que su hijo había nacido el día anterior, por lo que oficialmente consta que nació el día 29 de agosto. Manuel Díaz siempre celebró sus cumpleaños el 17, hasta el pasado año, «porque ese mismo día murió mi hermano Faustino en Cuba» y, ahora, los celebraré el día 29. A los 17 años cogió el rumbo de la emigración hacia La Habana. Dice que fue un mes de travesía, porque el barco, que partió de Vigo, paró en otros puertos antes de su destino. Se instaló cerca de Santiago de Cuba. Su abuela tenía dos «caballerías», que son como dos fincas de 23 hectáreas; en una de ellas fue a parar Díaz. A los tres días del ataque al Cuartel de Moncada, Díaz decide sumarse al Ejército Rebelde, coincidiendo con los carnavales en Santiago de Cuba, tras conocer que Fidel, con un grupo de guerrilleros, había sido el protagonista de ese ataque. «Me hice fidelista y lo seguiré siendo hasta que me muera», proclama. Después del exilio en México de Fidel, vendría el desembarco del Granma y se iniciaría la resistencia en Sierra Maestra, a Manuel Díaz le coge trabajando de chófer de monseñor Pérez Serantes, en el Arzobispado de Santiago de Cuba. «Se comentaba que cuando fue lo del cuartel de Moncada, Pérez Serantes había hecho algo para salvar a Fidel y a otros guerrilleros. Le dije que me marchaba con la guerrilla, pero me puso como condición que le buscase otro chófer que pudiese hacerle de monaguillo», explicó. Participó en la voladura de un polvorín y aún acusa un problema de audición desde entonces. Cayó herido en Sierra Maestra, aunque consiguió curarse y seguir luchando hasta el triunfo de la Revolución. Continuó con su carrera militar, hasta alcanzar el grado de comandante, jubilándose como coronel. Define a Che Guevara como «un valiente en tal grado que ya era un temerario». Acerca de Fidel, dice que «los carros llevan luces cortas y largas el Comandante las lleva extralargas». A sus 73 años de edad, confiesa que su debilidad gallega es el pulpo a feira y él mismo lo sigue cociendo en La Habana.