Reportaje | Conflicto laboral Una trabajadora del Ayuntamiento no puede conciliar su vida familiar y laboral porque se lo impidió un consejo de representantes sindicales formado exclusivamente por hombres
17 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El Concello de Gondomar pone trabas a una trabajadora para que pueda conciliar su vida laboral y familiar. María García Díaz es una funcionaria adscrita al departamento de personal que lleva desde el pasado mes de octubre intentando tener un horario flexible que le permita poder llevar a su hijo a la parada del autobús todas las mañanas. El alcalde, Carlos Silva, le concedió un permiso verbal cuando empezó el curso escolar. La mujer pudo así a llegar todos los días a las ocho y media de la mañana, con media hora de retraso sobre el horario establecido, pero este tiempo lo recuperaba después durante su período de descanso. El cambio de hábitos no generó ningún trastorno en su oficina, puesto que también está atendida por otra persona y no existen, a priori, asuntos que sea necesario resolver entre las ocho y las ocho y media de la mañana. Sin embargo, un delegado sindical transmitió al alcalde que no le gustaba que llegara media hora tarde todos los días. Cinco representantes de los trabajadores, todos ellos hombres, mantuvieron en octubre una reunión con el alcalde, que al final decidió que descontarían de su salario la media hora que no trabajaba al inicio de cada jornada. El argumento que le dieron es que la flexibilidad laboral no está contemplada en el convenio de los trabajadores de Gondomar, «pero descubro que este documento ni siquiera está publicado», afirma. No tuvieron en cuenta que el Concello dispone de un Plan de Igualdad de Género por el que se compromete a facilitar la conciliación laboral y familiar, derecho que también se recoge en la Ley de Igualdade de Galicia y en una resolución de la administración del estado del 20 de noviembre de 2005. «Me aplicaron el convenio por encima de la ley, cuando es un documento que no debería restringir los derechos ya establecidos», afirmaba ayer. Cambio A María García no le quedó más remedio que volver a entrar a trabajar todos los días a las ocho de la mañana. Esto le ha ocasionado numerosos trastornos personales y familiares. «Mis suegros se han tenido que venir a vivir a casa debido a que yo ya no puedo llevar a mi hijo a la parada de autobús», lamenta. Pero no se ha dado por vencida y desde entonces ha iniciado su particular lucha para conseguir que el Concello le reconozca su derecho a tener un horario flexible. Ha encontrado un apoyo en el Centro de Información a la Mujer de Gondomar, cuya abogada y directora, Margarita Pardo Fontán, envió un escrito recomendando al alcalde que adopte medidas para la conciliación de la vida familiar, personal y laboral. La Confederación Intersindical Galega también se solidarizó con esta trabajadora, lo mismo que el BNG, la asociación de mujeres Area Loura y numerosos compañeros de trabajo. Hace una semana el Valedor do Pobo remitió un escrito al alcalde instándole a que se permita a esta trabajadora volver a tener un horario flexible. El regidor tiene un mes de plazo para reaccionar, y la funcionaria ya está pensando en presentar un contencioso administrativo para que se reconozcan sus derechos.