MARQUETISTA
16 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Dicen que no se le pueden poner puertas a la mar, ni vallas a las montañas, pero nadie concibe un cuadro sin su marco y menos en un museo. Hasta un Monet puede perder algo de su encanto si se enmarca indebidamente. Saber hacerlo bien también tiene su arte. Un marco es como ponerle un traje a un cuadro. Alberto Davila Vázquez lleva nueve años en este oficio, en la tienda del número 123 de la Avenida de la Florida. -Forma parte de la obra desde el punto de vista de la estética, para potenciar la calidad plástica. Su función es proteger la pintura y darle luz al cuadro. Una mala emarcación puede perjudicarlo. Es su vestido. -¿Qué suele enmarcar? -De todo, porque la gente cada vez hace más actividades manuales en su tiempo libre, desde pinturas a bordados y son, sobre todo, las mujeres. -¿Lo más curioso que le trajeron? -Fue la coleta de un joven, de unos 40 centímetros, que me trajo su madre, porque la quería guardar en una vitrina. Me dijo que se la había tenido que cortar para poder conseguir un trabajo. Un chico vino con quince lápices, que ya no se podían coger con los dedos, pero quería enmarcarlos como un recuerdo, porque los utilizó para aprobar una oposición. Hay quien me trae medallas que ha conseguido en triunfos deportivos. También resultó muy curioso un prototipo de tubo de escape que enmarqué para una empresa del sector del automóvil. Tengo un cliente en Cancún (México) que viene todos los veranos y nos trae cuadros de pintores de ese país. Precisamente, están teniendo una gran aceptación. -¿Algún cuadro de un pintor conocido? -Sí, de varios. Incluso enmarqué unos dibujos que había hecho Laxeiro en las servilletas de un bar. Otro de Sevillano que realizó en una factura del hostal de los Reyes Católicos. También de Antonio Heredero y de Barreiro. Pero, lo que predominan son grabados y litografías. -¿Cuál le haría al Celta? -Ya hice muchos y en azul celeste. -¿Y de la ciudad de Vigo? -En madera noble, como el nogal.