Con la vista puesta en Vancouver

La Voz

VIGO

XOÁN CARLOS GIL

Con las notas de Guantanamera (ya saben, guajira guantanamera) como música de fondo, el equipo de policías y bomberos recién llegado de Australia con un feixe de medallas al cuello, le cantó ayer a la alcaldesa el nuevo éxito que lleva por título Llévanos a Vancouver. Corina Porro no sólo no se hizo de rogar, sino que aprovechó la ocasión para proponer un trato: «Hecho, pero os llevo yo. Y ya sabéis lo que hay que hacer para que os lleve». Al margen de lo que pase el 27 de mayo, la alcaldesa dijo no tener palabras para agradecer el buen trabajo realizado por el equipo vigués, cuya concurrencia fue decisiva para aupar a España al tercer puesto por países (participaron 87), tras los de Australia y Estados Unidos. Además de dar las gracias a todos de palabra lo hizo en forma de placa. También los deportistas llegaban con regalo, las dos banderas blanquirrojas que viajaron hasta Adelaida, aunque Corina Porro les invitó a que las colgaran en sus respectivos centros de trabajo. Y eso van a hacer. Ningún momento mejor que el de los pinchitos para recapitular algunas de las muchas anécdotas vividas durante el viaje. Como la que protagonizaron seis componentes del equipo de fútbol (Javier Tilve, Jesús Fuertes, Nando Villa, Diego Sánchez, Elías Bugallo y Moisés Calvar), que vivieron la impagable experiencia de ofrecer una clase de español en la Universidad de Sídney. El caso es que se aprovechaban las jornadas de descanso para hacer turismo. Fue el caso también que el citado grupo decidió conocer Sídney. Una vez allí, se subieron al primer autobús que pasó y apostaron por hacer todo el recorrido de la línea elegida al azar. La aventura les llevó hasta el campus. Una mujer que les escuchó hablar y que resultó ser Olga, una de las profesoras de Español, les pidió que la acompañaran hasta el aula para dar una sorpresa a sus alumnos. Éstos no perdieron detalle de las explicaciones. No sólo aprendieron a situar a Vigo en el mapa, sino a conocer el clima, qué nos gusta comer, qué tienen que visitar cuando vengan a vernos, cómo nos divertimos... En definitiva, una clase magistral. No menos llamativa fue la historia vivida por Adrián Castiñeiras, el triatleta al que se le estropeó una rueda de su bicicleta el primer día. «Esto no tiene arreglo», le dijeron. Ya saben, la vieja historia de que las piezas americanas no valen en Europa y viceversa. Cuando ya estaba al borde de un ataque de nervios, le ofrecieron la solución: «Te prestamos una rueda, y como eso no se paga con dinero tienes que invitar a cerveza. Dos cajas, que somos muchos en el taller. Y nada de cualquier marca, no, tiene que ser Coopers pale ale». Adrián tampoco bebió otra desde aquel día. Otros que no perdonaron la visita a Sídney fueron los chicos de squash (Perfecto García, Adolfo Borrajo y Alfredo Cabaleiro), que se dieron de bruces con José María Aznar en una tienda de material deportivo. «Se ha rapado el bigote al uno y está raro», contaban. Será para compensar lo de la melena. El ex presidente había acudido con la familia a ver actuar en directo a Fernando Alonso. Cosas de tener un yerno metido en finanzas automovilísticas. La Cow Parade da para mucho. Lo mismo sirve de inspiración para una gigantesca mona de Pascua, que de improvisado canguro para niños sin clase. Éste último aspecto quedó inaugurado ayer en la plazas de Urzaiz y la Constitución. Los llaman puestos creativos y están especialmente pensados para que los más pequeños se diviertan pintando y, de paso, den un respiro a padres y abuelos durante unas horas al día hasta el próximo domingo. Lucía Molares, la concejala del gremio vacuno, visitó ayer uno de los puestos de creación (así los llaman) para comprobar in situ cómo se aplicaban los pequeños con los pinceles. Por si se cansan de colorear, el Concello ha previsto distintas actividades de animación. Lo dicho, los padres y los abuelos se lo agradecerán.