El PP estudia mantener el PGOM tal y como se aprobó en mayo de 2006

VIGO

M. MORALEJO

El gobierno municipal analizará hoy la respuesta a la devolución del documento por la Xunta El Concello da por roto el acuerdo alcanzado en enero con la conselleira de Política Territorial

01 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El culebrón de la aprobación del Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) de Vigo todavía puede dar muchas vueltas. Tantas que el gobierno del PP está barajando incluso dejar el documento tal y como fue aprobado en mayo de 2006 pese al informe contrario de la Xunta. Según fuentes próximas, la decisión de Política Territorial de no aprobarlo antes de las elecciones convierte en papel mojado su aprobación por el pleno en los próximos días, tal y como inicialmente se había previsto. Esta segunda aprobación, tras la de mayo de 2006, supondría introducir numerosas modificaciones que han sido negociadas a lo largo de febrero y marzo por los responsables de la Gerencia municipal y de la Dirección Xeral de Urbanismo. En estos encuentros se introdujeron recortes a la edificabilidad prevista, principalmente en las parroquias, y cambios que provocaron la movilización de las asociaciones de vecinos. En las actuales circunstancias la aprobación en pleno del Plan General modificado a sabiendas de que no se va a aprobar por la Xunta podría tener efectos negativos para el gobierno local y para el Bloque. Son los dos grupos políticos que hasta ahora insistían en la rápida tramitación del documento, ya que Manuel Soto (Partido Galeguista) pidió días atrás que se aplazara esta decisión hasta la próxima corporación. Previsiblemente la decisión final se adoptará en la reunión que el gobierno celebrará a primera hora de la mañana de hoy. En ella influirá también el dato de si Política Territorial ha aceptado mantener una nueva reunión técnica, como pidió el Concello, o bien mantiene silencio al respecto. Las opciones en principio se reducen a dos: que PP y BNG lo aprueben la semana próxima con los cambios introducidos para que la decisión autonómica llegue en vísperas de las elecciones o dejarlo todo como está. De optar por esta última la futura corporación tendría que tomar decisiones urgentes nada más tomar posesión en junio.