Los ostricultores de Arcade, al borde de la extinción

Laura Míguez Rúa
L. Míguez SOUTOMAIOR

VIGO

Sólo dos de los diez trabajadores que había en la zona continúan

29 mar 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?esde Madrid a Alicante, pasando por Andalucía o Valladolid. Mientras en España los restaurantes se pelean por conseguir las ostras de Arcade, en su lugar de origen la profesión languidece y corre peligro de extinguirse. El mercado floreciente que convirtió a la ostra en símbolo de esta parroquia de Soutomaior, impulsado en buena medida con la celebración de una fiesta gastronómica, no consigue que los profesionales perduren. Si hace una década eran cerca de diez vecinos de Arcade que se dedicaban a cultivarlas, en la actualidad sólo quedan dos. A ellos se unen profesionales de otras localidades que han encontrado en esta zona de la costa de la ría el lugar idóneo donde cultivar este fruto marino. La reducción de profesionales se debe, según Lucía Martín, una de las últimas vecinas que trabajan de la ostra, a las trabas y complicaciones que se ponen desde la administración. «Hai que arreglar tanto papeleo y seguir tantas normas que a xente non quere seguir coa tradición e segundo se van retiranto traballadores vai desaparecendo a profesión», comenta esta ostricultora, «ademais, os gastos son moitos, pagas impuestos, depuradora, pola batea, e pagas o mesmo sendo una empresa grande que pequena». En su familia se dedican a la batea que tienen en la ría tanto ella como su marido, además de un empleado. En estos 500 metros cuadrados de isla flotante cuelgan cerca de 1.200 ostras por cada cuerda. Hacen varias plantaciones para obtener dos campañas anuales. Por cada kilo de semilla que colocan, se producen cerca de 100 unidades, medida por la que se rigen para su venta. «Aínda que se perde preto dun 30%, normalmente», apunta esta vecina de Arcade. Junto a restaurantes y marisquerías de toda España, Lucía Martín también lleva sus ostras a otros tres restaurantes de la parroquia.