Armesto, fabulador de lo cotidiano

La Voz

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

La Mirilla

22 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

El éxito de la iniciativa de Bibiano Morón estaba cantando. Apadrinar un homenaje a Xosé Francisco Armesto Faginas sólo podía tener una respuesta: el lleno total. Y eso fue lo que pasó el miércoles. Un nutrido grupo de asistentes no tuvo más remedio que seguir de pie el intimista y cariñoso acto. Allí estaban, entre otros, Manel Fernández, Alberto Cuevas, Avelino San Luis (con el que tengo pendiente otro abrazo por su reciente pérdida), Carmen Parada, Luisa Torres, Antonio Ojea, Carlos Núñez (al que muchos vigueses siguen considerando el mejor concejal de tráfico que ha tenido Vigo), Maite Fernández, Xulio Calviño, Manolo Pérez... y, por supuesto, Sesé, su compañera de camino durante tantos años, y sus hijos. Una pregunta quedó en el aire entre muchos de los asistentes «¿cómo es que no está ningún miembro del gobierno municipal?». Nadie acertaba a dar con la respuesta, máxime habiendo sido Armesto el último director de la Universidad Popular, amén de que estaban todos justo un piso más abajo. Como hombre de entendimiento que era seguro que no se lo tendrá en cuenta. Antes de que Gerardo González Martín, que ejerció de maestro de ceremonias, recordase que Josiño fue el hombre de las tres patrias, Rodrigo Romaní puso las primeras notas de afecto, en este caso al arpa. Eligió para la ocasión una pieza de Avilés de Taramancos, Torres no ar. En cuanto a las tres patrias, son Tui (donde nació), Lugo (donde pasó su niñez y mocedad) y Vigo, «la ciudad de la plenitud, en la que triunfó no sólo en lo profesional», dijo Gerardo. También contó el conductor del acto lo mucho que le habría gustado a Armesto que cuantos entramos en la sala lo hubiéramos hecho pisando una alfombra de papeles que soportaran documentos o letras negro sobre blanco de libros y periódicos. «Muchas veces dijo que una de sus grandes aficiones era nadar en un mar de papales, y así fue hasta su última hora», recordó. Luego llegaron algunos testimonios. Manuel Soto, alcalde cuando Armesto desembarcó en el Concello, no pudo acabar el suyo. Las lágrimas no se lo permitieron. «Tenía 70 cosas que contar de él y al final no esbocé ni siete», se lamentaba fuera de micrófono y a toro pasado. Antes de que la emoción se desparramase, ya había avisado: «Tengo un nudo en el estómago». Le dio tiempo a contar que la suya fue una relación de odio-amor, justo por este orden. Y que fue un lujo que Vigo tuviera una persona de su talento y, sobre todo, su talante, en la Universidad Popular. La definición, se la he robado al director de Xerais, Manuel Bragado, otro de los amigos que intervino. Afirmó, con el beneplácito de la sala, que Armesto era un maestro de sacarle hierro a los acontecimientos difíciles y, con la misma maestría, sacarle punta a cuestiones aparentemente irrelevantes. «Es una pena que no se ocupara del género novelístico», dijo. Reveló Bragado que le había prometido una biografía de Manuel Fraga «de la que nunca tuvimos noticia». González Martín animó a Sesé a bucear entre sus papeles por si aparecían las notas de tal biografía. Lalo Vázquez Gil, cronista de la ciudad, confesó no saber cómo empezar a hablar de Josiño, con el que compartió estudios en la Escuela de Periodismo. Al final, optó por recordar, entre otras anécdotas, la de la persecución de las termitas. Los insaciables bichos campaban a sus anchas cuando Armesto, allá por el 87, llegó al Museo de Castrelos. Dos años después, cuando tomó las riendas de la Universidad Popular, también tuvo que enfrentarse a sus desmanes con el humor que le caracterizaba. Con todo, uno de las cosas de las que más orgulloso se sentía Armesto era de haber ejercido de Rey Mago. Sólo alguien que haya vivido una experiencia así puede entenderlo. Estamos de acuerdo. Y no muy lejos del 955 de la calle Chacabuco (Teatro Bambalinas) que es donde va a presentar Galegos víctimas do xenocidio arxentino, la obra que ha escrito mano a mano con Mónica Lázaro, anda estos días Lois Pérez Leira. El candidato de Unidad da Esquerda Galega ha aparcado la precampaña (¿o no?) para volar a su segunda casa. Allí estarán también el día 29 los autores del prólogo y el epílogo del libro, el Nobel Adolfo Pérez Esquivel y el embajador Miguel Ángel Cortizo. La música la pondrán Rafael Amor, Ignacio Copani y Julio Lacarra. Para que no falte detalle, la queimada correrá por cuenta de la organización. Mientras unos cruzan el charco en un sentido, otros lo hacen en el contrario. Es el caso del grupo Re, fa, sí, tango y de los bailarines Laura y Marco. Uno y otros actúan esta noche y mañana en el Mesón del arte, la nueva apuesta gastronomico-musical de Daniel Calá. El empresario acaba de abrir el primer restaurante temático-musical de Galicia. Con un ingrediente añadido, el maridaje entre carta y actuaciones. Este mes, claro, tocan sabores argentinos. Buen apetito.