Mucha, mucha policía

La Voz

VIGO

FOTOS: ÓSCAR VÁZQUEZ

Nunca una expresión popular tuvo tanto sentido. Y otra cosa no, pero veteranía se junto ayer por arrobas. Fue en el auditorio de la Alcaldía, a propósito de la entrega de las insignias de oro a los policías municipales con más de 25 años de servicio. El acto se enmarca dentro de la celebración del 125 aniversario de la Policía Local. En todo ese tiempo, es la primera vez, y así lo manifestó la alcaldesa, que la ciudad reconoce el trabajo realizado durante tantos años a personas concretas. Ochenta y seis en total o, lo que es lo mismo, casi un tercio de la plantilla. Corina Porro subrayo que más que un acto de consideración, el de ayer lo era, «sobre todo, de justicia» Detrás de cada uno de ellos hay una historia personal y profesional. Éstas últimas están cuajadas de anécdotas, fruto de décadas (hasta cuatro en algún caso) vistiendo el uniforme. José Antonio Sotelo, el primero en subir al estrado, es también el que tiene más antigüedad en el cuerpo. Desde que el 2 de mayo de 1967 pasó a formar parte de la plantilla del Concello, entonces presidido por Rafael Portanet, ha pasado por todo, incluida la jefatura durante el mandato de Manuel Soto (ayer presente en el acto) y con Carlos Núñez como concejal de Seguridad. En la actualidad es el jefe del área de Educación Vial. El decano de los policías locales de Vigo afirma que, aunque quedan logros por alcanzar, las cosas han cambiado mucho y para mejor. Lo que más valora, al margen de las mejoras técnicas o la calidad de vida, es el reconocimiento profesional que ahora tienen. Casi parejo en experiencia, Manuel Rodríguez Lago también ha pasado por mil y una. Entró un año después que Sotelo (15-7-1968), pero se jubilará un año antes porque es el de más edad. En la actualidad se ocupa de controlar el radar, una tarea que no goza de predicamento entre los conductores que ignoran las normas sobre límites de velocidad. Manuel Rodríguez asegura que por ese concepto se imponen alrededor de 300 multas diarias. Y eso que, añade, se nota que la espada de Damocles de los puntos está propiciando que hasta los más recalcitrantes levanten el pie del acelerador. Con todo y con eso, treinta conductores circulan por el casco urbano cada día a más de 100 kilómetros por hora. Mujeres pioneras Fueron tres, pero ayer sólo una recogió su insignia. La segunda estaba de servicio, y la tercera hace algún tiempo que cambió de departamento. Marina Lago Sobrado desempeña ahora su trabajo en las oficinas policiales. Pero no siempre fue así. Durante años, igual que sus compañeras, pateó las calles. Corría noviembre del 81. Recuerda las caras de sorpresa de los conductores. «Los frenazos eran constantes porque se quedaban mirándonos. Hubo hasta coches en cadena», afirma. Veintiséis años después, ya nadie se sorprende de ver a una mujer dirigiendo el tráfico. Afortunadamente. Con todo, apenas un 10% de la plantilla son mujeres. Junto a Corina Porro, entregaron las insignias Jaime Bardají, magistrado decano; Carlos Gil, fiscal jefe; Manuel Novo, comandante de la Guardia Civil; Manuel Mariño, comisario jefe; Santiago Rodríguez, inspector jefe de la Policía Autonómica, y Carmelo del Castillo, jefe de la Policía Local. Asistieron también al acto representantes de todos los partidos, así como el presidente de los empresarios, Fernández Alvariño.