Y comieron lacón con grelos

La Voz

VIGO

La Mirilla

19 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Como todavía no tiene nombre (o eso creo), me he permitido bautizarla con uno tan largo. Porque esos son los días y la periodicidad con la que pretenden reunirse. Bueno, ya se saltaron la regla en su puesta de largo, pero prometen no volver a hacerlo. El caso es que ayer nació una nueva tertulia que, a la vista de los hombres y las mujeres que la integran lo que le va a sobrar va a ser chicha. Es una nómina bien variopinta. Juzguen: Luis Espada, José Manuel Iglesias, Manuel Soto, Manel Fernández, Carlos Núñez, Delfina Cendón, Gerardo González Martín, Maite Fernández, Encarna Álvarez, Bieito Ledo, Elena Piñeiro, Elena González, Antón Pulido, Fernando Martínez Randulfe, Emilio García y Gerardo Sacau. Todo empezó hace meses, a propósito de los actos organizados con motivo del aniversario del estatuto. Los Manolos (Soto y Fernández) fueron los encargados de poner la primera piedra. Ayer, al fin, estrenaron la obra. Lo hicieron, claro, con mesa y mantel de por medio. Y, con la disculpa de que estamos en las fechas que estamos, se pusieron morados de lacón con grelos. No sé si también hubo filloas. Aunque siempre hay excepciones (o tal vez no), están todos los que son y son todos los que están, lo que traducido quiere decir que la lista de tertulianos está cerrada y que sólo si se producen bajas (cambio de domicilio, diferencias irreconciliables...) se admitirán nuevos socios. Amén. Blanca no, pero sí radiante Que es como manda la tradición que tiene que presentarse una novia el día de su boda. Y así llegó Llerena Perozo Porteiro. Sí, los apellidos la delatan. Es hija de la diputada socialista María Xosé Porteiro y del escritor y asesor de campaña de Xosé Sánchez Bugallo, José Antonio Perozo. Precisamente fue el regidor santiagués, que suele delegar estas tareas, el encargado de oficiar la ceremonia. Ni que decir tiene que, a continuación, compartió también la fiesta Llerena, que ha elegido al músico cubano Franki Valencia como compañero para el resto del viaje (esa es la intención), compartió un día tan especial con más de un centenar de familiares y amigos. Muchos de ellos llegados desde Vigo, como Marta Alfageme. Y nada de comidas o cenas al uso propias de boda. Ese día (el sábado) los novios cerraron para ellos y para sus invitados el Dado-Dodá y hubo fiesta rachada desde las seis de la tarde hasta las seis de la madrugada. Ni que decir tiene que con un marido músico, éste arte estuvo omnipresente. En cuanto al menú, menos perdices hubo de todo. La expectación suscitada por presencia de Manolo Sanlucar en Gondomar se tradujo en un lleno total del auditorio. Fue el broche de oro al concurso internacional de guitarra que, milagrosamente, ya va por la quinta edición. Lo milagroso es porque, gracias al empeño de unos pocos locos por la guitarra, han conseguido situar el nombre del municipio en el mapa musical español. Al frente del proyecto está el trío formado por Alfredo Garrido, Eduardo Baranzano y Ricardo Barceló. No sólo han alcanzado gran predicamento los cursos que organizan, sino también con la elección de los invitadas. Sanlucar eligió para la ocasión su Tauromagia, un recorrido musical por el mundo del toro, así como la Medea que compuso para el Ballet Nacional y varias piezas basadas en obras de Lorca y Machado. Hasta dos bises tuvo que marcarse antes de abandonar el escenario. Y después de hacerlo, fueron muchos los que inundaron su camerino en busca no sólo de autógrafos, sino también de los sabios consejos del maestro. Eso sí, antes de bordarlo con la guitarra, hizo lo propio en el Rocamar donde, en compañía de unos amigos, dio buena cuenta de una mariscada de antología. Un sólo pero le pusieron en el establecimiento, que eligiera un refresco de cola para regar vieiras, centollas, cigalas y camarones. Para gustos.