Memoria de Vigo Ella falleció de tifus, a poco de contraer matrimonio, y él, que sería diputado socialista, fue paseado al empezar la guerra
09 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.En los primeros días de diciembre de 1912, el padre del ya reputado médico ginecólogo Eugenio Arbones Castellanzuelo, uno de los muchos ponteareanos influyentes en Vigo en aquella época, pedía para éste la mano de la hija de otro galeno bien conocido de los vigueses de la época: Nicolás Paz Pardo, primer titular de una clínica interdisciplinar en la historia de Vigo. Al informar de la petición de mano, se daba cuenta de que la boda se celebraría en 1913. No obstante, según la tradición oral que pervive en la familia, al advertir los novios que el año de la boda terminaba en 13, decidieron adelantar la ceremonia para finales de 1912. No sabemos si esta versión es correcta, pero parece obligado señalar que en el expediente del Colegio de Médicos del Dr. Arbones, éste, al aludir a su boda, la situaba de memoria, con mala memoria según todos los indicios, en marzo o abril de 1913. En cualquier caso, con superstición o sin ella, mal podían imaginar aquellos dos jóvenes cómo les perseguiría la desgracia hasta la hora de la muerte. Ella, Carmen Paz-Pardo, apenas tendría tiempo para disfrutar de la vida.. Jovencísima había hecho el viaje de novios a Alemania, donde fotografiaron a la pareja, retrato que reproducimos aquí. Sólo tuvo con Arbones una hija, Eugenia, casada en su día con el importante joyero Manuel Malde, matrimonio que se rompió en un momento dado. Genita, como la hemos llamamdo siempre los que admiramos su valor, tuvo una enorme entereza para defender la memoria de su padre en todo momento. En gran medida a su perseverancia se debió que, finalmente, Vigo, dedicara una calle al socialista Eugenio Arbones, años atrás. El caso es que las fiebres de tifus del verano de 1914 acabaron con muchos jóvenes vigueses, y entre las víctimas de la terrible enfermedad estaba Carmen Paz-Pardo. Fue una de las pocas veces que entre las víctimas de una epidemia apenas figuraban pobres, y ello porque no les había llegado todavía el abastecimiento de aguas, a través del cual se transmitió el tifus en nuestra ciudad. Según la versión oral que se conserva en la familia, el Dr. Nicolás Paz Pardo, cuyo nombre persiste en nuestro callejero, allá por la vieja Carretera de Madrid, llegó a retar a duelo al director del Servicio de Abastecimiento de Aguas de Vigo, contaminado por algún animal putrefacto. Viudo el ginecólogo Eugneio Arbones, siguió progresando en su carrera, pero jamás volvió a contraer matrimonio. Fue directivo del Ateneo, el Casino y otras sociedades y en 1931, en las constituyentes, resultaría elegido diputado por el distrito vigués. Al estallar la guerra civil fue detenido y al poco era víctima de una de aquellas sacas incontroladas de la guerra civil. su cuerpo y otros siete aparecieron en la zona de Puxeiros, el 15 de septiembre de 1936. Entre los fallecidos estaba también Segundo Echegaray, hijo del presidente de la Compañía de Tranvías. Parece que en aquel difícil momento, sospechando ya Arbones su destino, se calzó con unas zapatillas y comentó: «Total, para donde nos llevan». Los asesinos del grupo llegaron a presumir de su hazaña en el Casino, en tiempos en que no era posible oponerse a tales alimañas sin grave riesgo.