Duelo de fortunas en el Ifevi

La Voz

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

Si un apellido nos suena a cuentas corrientes (aunque de corrientes tengan poco) más que saneadas, el otro no crean que le va a la zaga. El caso es que está previsto que este fin de semana coincidan en Vigo sendas herederas de cada uno de ambos imperios. El uno levantado a fuerza de barcos y el otro de coches con motores trucados. Sí. Por obra y gracia del Concurso de Saltos Internacional, este fin de semana van a coincidir en Vigo Pia Luise Aufrecht y Athina Onasis, la primera como participante y la segunda como acompañante de su marido, el jinete brasileño Álvaro Alfonso de Miranda. Doda para los amigos. No se sabe cómo viajará el matrimonio. Sí sabemos cómo lo hará Pia Luise, que llegará a Peinador el viernes a bordo de su jet privado. Si, de casualidad, sus padres tuvieran un hueco para contemplar en directo la actuación de su hija, el medio de locomoción no sería un problema, porque en el hangar de la familia hay un segundo avión. Por no hablar de la ristra de Mercedes que debe de haber en el garaje. Y es que la madre está al frente de los destinos de AGM, la firma que transforma en verdaderos deportivos los Mercedes de serie. Lo cierto es que, tanto Athina como Pia Luise, acostumbradas a lo mejor de lo mejor, son capaces de renunciar a cualquier comodidad por su pasión, la hípica. Sin ir más lejos, compartirán hotel (de tres estrellas) con el resto de los jinetes, nómina en la que ya es fijo nuestro vip nacional Cayetano Martínez de Irujo, cuya fortuna familiar no sólo no tiene nada que envidiar a ninguna, sino que hasta aparece en los libros de texto. Lo que aún no se sabe en éste último caso es si llegará sólo o vendrá con Genoveva. Las Antípodas se tocan En su faceta artística son como el agua y el aceite, pero en lo personal María Viñas y Alejandra Corral se entienden a la perfección. La empatía es total. Sus vidas de jóvenes pintoras de éxito están cuajadas de coincidencias. Casi tantas como divergencias. Para comprobar éstas últimas basta con darse una vuelta por la galería María Prego (Luis Taboada, 21-2º), donde exponen algunas de sus últimas obras. La inauguración, el pasado viernes, congregó a docenas de personas. A ninguna dejaron indiferente. Y ya no sólo por la pintura, sino por la puesta en escena con la que abrieron la muestra. Según explicaron, querían representar la idea de búsqueda del mundo que hay al otro lado del espejo. Lo hicieron apagando las luces y creando una escenografía con colores brillantes. «No hay nada más lejano de la pintura que la oscuridad», explicó María. El único pero a tan novedosa idea es que habían suscitado tanta expectación, que la mitad de los presentes apenas pudimos intuir lo que ocurría más allá de la ancha barrera humana que teníamos delante. Aprovechando que María jugaba en casa (es viguesa y ejerce de ello siempre), no quiso que Alejandra (madrileña hasta el tuétano) se fuera sin mostrarle sus rincones favoritos. Así, dedicaron el fin de semana a recorrer escenarios varios con un denominador común, que se pudiera contemplar la línea del horizonte, «que en Madrid es imposible ver». Además de el monte dos Pozos, el recorrido incluyó Cabo Home, el bosque encantado de Aldán, el centro urbano de Combarro y, por supuesto, un viaje en barco por la ría. Muy adecuado éste último para una persona que, como Alejandra, siente tal fascinación por el mar que toda su obra (al menos la que muestra en Vigo) está inspirada en el mundo submarino. Lo próximo en lo que veremos juntas a María y Alejandra será en Caótica Ana, ya que tanto la obra de una como la de la otra (una coincidencia más que ambas ignoraban a priori) han sido seleccionadas para el próximo largometraje de Julio Medem, cuyo estreno está a la vuelta de la esquina. Música cinematográfica Otro que está a punto de estrenar, en este caso disco, es Carlos Núñez. Curiosamente, es también un trabajo relacionado con el celuloide, ya que en su Cinema del mar, que así se titula, hace un recorrido por los clásicos del cine. Parece que aquella estrecha colaboración que tuvo con Alejandro Amenábar en Mar adentro, le ha despertado su lado más cinefilo-musical. El resultado podremos comprobarlo dentro de un mes. Entre tanto, Carlos anda estos días por tierras alemanas y suizas tratando de desembarazarse de los virus de la gripe. «Te dan tantos besos después de cada concierto...». Claro, así lo difícil es no pillarla. La gripe, digo.