«Un centro de talasoterapia sería ideal para nosotros»

VIGO

Entrevista | Francisco Álvaro Garrido El nuevo responsable del «Conde de Gondomar» se incorpora con el objetivo de mantener los altos niveles de calidad y lograr aumentar el número de reservas durante la temporada baja

03 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Francisco Álvaro Garrido (Segovia, 1945) es desde hace pocas semanas el nuevo director del Parador de Baiona, en sustitución de Daniel del Lamo Ramiro, que ha sido nombrado máximo responsable del establecimiento turístico de Mérida. El recien incorporado gestor hostelero posee una amplia trayectoria dentro de la Red Nacional de Paradores, donde ha labrado toda su carrera profesional. A lo largo de los últimos años se ha hecho cargo de paradores como los de Villa Franca del Bierzo, Teruel, Segovia, Sigüenza, Argómaniz, Sos del Rey Católico. Su último destino fue en La Gomera por un espacio de 14 meses. En adelante se hará cargo del establecimiento turístico más emblemático de la villa. -¿Qué opina del Parador de Baiona? -Es un establecimiento fantástico, con un equipo humano extraordinario y de una gran profesionalidad. El Parador de Baiona es uno de los buques insignia de toda la Red. Había venido ya a visitarlo en anteriores ocasiones y para mí es un verdadero orgullo estar aquí. Su ubicación, en lo alto de la península de Monte Boi y rodeado por la fortaleza de Monterreal es envidiable. ¿Qué prioridades se ha marcado en su gestión? -Nuestra prioridad máxima será mantenerlo en su línea de alta calidad, que lo convierte en uno de los más rentables, así como intentar desestacionalizar la demanda. Ahora mismo tenemos unos picos altísimos en verano y unos meses de invierno con poca actividad. Mantener la calidad y aumentar los niveles de ocupación en temporada baja serán los principales objetivos de mi gestión. Yo creo que se puede conseguir. -¿De qué manera cree que podrán lograr la desestacionalización de la demanda? -Hay dos campos, uno el institucional, para mostrar al resto de la península que Galicia es un destino muy acogedor en invierno, y que no es tan gris como parece a veces al escuchar las predicciones del tiempo de los telediarios. Por otra parte, hay que impulsar la comercialización de nuestra oferta turística en las empresas. Soy consciente de que la zona es difícil, que Galicia es estacional pero eso no me justifica nada, tenemos que ser capaces de subir y de ir superándonos día a día. Contamos con todo porque tenemos unas inmejorables instalaciones, buen paisaje y una excelente gastronomía. -¿Apoya la creación de un centro de talasoterapia? -Sería ideal contar con un centro de talasoterapia en nuestro parador. Todo lo que sea complementar la oferta de nuestras instalaciones es bueno. Aunque debemos también ser conscientes de que la empresa, a nivel central, tiene sus prioridades de inversión. Tenga en cuenta que somos uno total 90 establecimientos repartidos por toda la geografía española. Todos tienen sus propias necesidades y todos también pedimos. Pero evidentemente considero que sería un gran logro para el Parador de Baiona poder incluir en su oferta un balneario de agua salada. -¿Aspiran a conseguir la quinta estrella? -Yo creo que no es un objetivo lograr la quinta estrella. Un hotel hay que valorarlo más por el servicio que se da. El cliente, hoy en día, se mueve menos por el número de estrellas que posean los establecimientos y mucho más por la categoría de los servicios que oferta y la calidad humana del equipo que lo gestiona. -¿Cuál es el perfil del cliente del Parador? -Tenemos sobre todo el perfil vacacional, de personas que llegan para pasar los fines de semana y verano, para descansar y disfrutar de la belleza paisajística de toda la comarca, y de nuestra buena gastronomía. Pero también son muy importantes los clientes de empresa, personas que se hospedan con nosotros porque llegan a Galicia para trabajar, y que queremos potenciar siendo, cada vez con más frecuencia, el escenario de convenciones. -¿Cómo fueron sus inicios en la Red de Paradores? -Empecé muy joven en un pueblecito de Segovia. En aquella época era normal empezar en la red de paradores a través de conocidos o familiares que ya estaban dentro. Probé y me gustó el mundo de la hostelería. En mi opinión, es la profesión más bonita del mundo. Requiere tener una vocación de servicio. Ningún día es igual al anterior. Comencé siendo ayudante de administración y seguí avanzando hasta llegar a la dirección.