El río que ya no deja dormir

VIGO

Crónica | Vivir junto al cauce del Groba, en Baiona Los vecinos de Sabarís que tienen sus viviendas junto a la ribera viven preocupados porque aún no se han reparado los muros de la orilla que les servían de protección

02 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Fernando Martínez Leyenda ya no ha vuelto a dormir tranquilo. Hace más de 30 años que vive en el barrio Benito Fariñas de Sabarís. Su casa está al lado del río Groba, junto al garaje de la empresa de autobuses Galisur. Siempre que ha llegado la temida llena , su casa ha sufrido inundaciones, pero nunca como la del pasado 22 de octubre. Perdió todas sus pertenencias y tuvo que marcharse con su mujer a casa de unos familiares durante los 20 días que tardaron en hacer de nuevo su vivienda habitable. Han pasado más de tres meses desde entonces, pero todavía vive con la misma preocupación. Teme que si la próxima primavera es lluviosa pueda volver a sufrir otro desastre similar. Ahora se siente más desprotegido que nunca. La causa es que no se han reparado aún los daños ocasionados en la ribera del río. Una hipotética segunda riada tendría en estos momentos paso libre para volver a echarlo todo a perder. Augas de Galicia es la responsable de arreglarlo todo, pero lamenta que su trabajo se haya quedado «a medias». Tras las labores de limpieza, hace ya semanas que debería de haberse procedido al arreglo de los muros que protegen las viviendas y fincas de la orilla. Por otra parte, toneladas de piedras que se sacaron del cauce del río han sido depositadas sobre fincas particulares y sus propietarios reclaman su retirada. «La vecina que tenemos enfrente está cansada de pedir que le retiren todos los cascotes que dejaron abandonados en su terreno y hasta ahora no le han hecho caso», afirma este vecino de Sabarís. Puente También se siente inseguro a la hora de acceder a su vivienda, puesto que con las obras de limpieza han desaparecido algunas piedras que estaban sobre la base del puente. Junto al resto de los vecinos de Sabarís, reclama una solución urgente a la Xunta, para poder no vivir con el riesgo de ser víctimas de otro desastre natural. Hasta entonces, no volverán a dormir tranquilos en sus casas.