Un vuelo entre Vigo y Las Palmas hace escala en Sevilla por exceso de carga

S. Antón VIGO

VIGO

M. MORALEJO

Con el pasaje ya a bordo, Spanair optó por retirar parte del combustible para poder volar La compañía achaca la decisión al viento mientras Aena dice que la metereología era normal

10 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?inguno de los 170 pasajeros que el pasado martes viajaba con Spanair desde Vigo hasta Las Palmas, en un vuelo supuestamente directo, había vivido antes una situación similar, que la propia compañía califica de inusual. Cuando llevaban más de una hora en la pista a bordo del avión, el comandante les informó que no podían despegar por llevar exceso de carga. Les pidió que, por razones de seguridad, se desabrocharan los cinturones porque se iba a aligerar el peso sacando combustible de la nave y tenían que estar libres de ataduras ante una posible emergencia. Para entonces buena parte del pasaje ya había mostrado su malestar por el retraso, que se hizo más evidente cuando, también por megafonía, se notificó que harían escala en Sevilla para repostar. Hora y media después de lo previsto, el MD83 remontó el vuelo. Aunque fue el contrantiempo más importante, no fue el único de un vuelo que, según comentaba algún pasajero cuando, al fin, aterrizó en Las Palmas, «estuvo gafado». Lo cierto es que, una vez que tocaron tierra en Sevilla, nadie les explicó a los trabajadores que se encargan de los equipajes que se trataba de una escala técnica. Para cuando lo supieron, ya habían descargado la mayoría de las maletas que, luego, tuvieron que volver a cargar, lo que provocó un nuevo retraso. En el interior del avión los ánimos se caldearon un poco más, hasta el punto de vivirse momentos de gran tensión, según narra algún afectado. Varias personas exigían a gritos poder fumar con evidente apariencia de estar sufriendo un episodio de ansiedad. La cuerda aún se tensó un poco más cuando, invocando razones de seguridad, se insistía por megafonía que no se podían activar los teléfonos móviles. Al final, para evitar problemas mayores, el personal de cabina optó por hacer la vista gorda. Ya en destino, se impuso una nueva espera para las tres cuartas partes del pasaje. Sus maletas no llegaban a la cinta de la terminal fruto, según les explicaron, del apresurado galimatias que habían montado en la bodega los operaros de Sevilla. Un portavoz de Spanair explicó ayer que la decisión de aligerar peso no se debió a ningún error de carga por su parte, sino a que el viento reinante exigía limitar el peso. «Se optó por retirar combustible y no equipaje para evitar mayores problemas a los pasajeros», afirmó. Aena, por su parte, aseguró que el martes no se produjo en Peinador ninguna incidencia por meteorología. Los aviones, según explican técnicos del Sepla, tienen un límite de peso al despegue, cifra que no se puede rebasar. Los cálculos siempre se hacen teniendo en cuenta posibles incidendicias, como desvíos. Aseguran que es muy rara una situación como la referida pero que, de producirse, es el piloto el que ha de hacer frente a la disyuntiva de dejar equipaje en tierra o programar escalas.