La Mirilla El pueblo gitano al completo recordó ayer, en el cementerio de Coia, el primer año de la muerte de Juan Antonio Fernandez Jimenez, su rey en Galicia
26 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Reyes los hay de muchos tipos. Los magos, que vienen en enero a traer regalos, los de las monarquías, los hijos únicos, que son normalmente los reyes de la casa... Y entre todos ellos, el pueblo gitano rindió ayer homenaje al suyo propio, Juan Antonio Fernández Jiménez, del que ayer se cumplía un año desde su muerte. «El último rey» reza su lápida, y es que Galicia permanece ahora destronada para los gitanos porque «ya no hay nadie con su personalidad, que infunda tanto respeto», recuerda su familia. Ayer más de 30 ramos de flores le recordaban y honraban sus tiempos «cuando su palabra era ley», como aseguraba su hijo menor. Bajo la lápida de mármol hindú e incrustaciones de oro queda, para su gente «un hombre pacifista y honrado», que además fue el primero de los gitanos de la ciudad en trabajar en una administración pública. No sólo lleva este honor sobre sus hombros, sino también el de pertenecer a una de las familias más antiguas de las que se asentaron aquí, hace 200 años, como recuerda el mediador del pueblo gitano Elías Cabrera Gómez. Una de Papá Noel Y entre tantas figuras importantes, la de Papá Noel estas Navidades no se queda atrás, claro que no es el único que sabe hacer regalos. Los más pequeños aprendieron ayer en la sexta planta de El corte inglés a elaborarlos. Los pequeños además pudieron participar en la zona de ocio que tiene montada el área comercial. Desde el trono del cartero Real, donde se sortean regalos, a un área de videoconsolas, de Monopoli, de Scalextric, de Yu Gi Oh o diversos talleres dirigidos por monitores especializados. Junto a ellos, los personajes de animación Recorrecentros, se encargaron de animar las vacaciones de los más pequeños. Vigolandia Como estos días están dedicados a los más pequeños, ahora que están sin cole, las posibilidades no son pocas. Otra de ellas es Vigolandia, en el Ifevi, un salón completo dedicado a que los más pequeños se diviertan. Hinchables, un tren turístico con caballitos, minigolf, bádminton... ni un minuto de aburrimiento por sólo dos euros para los menores de 14 años y 3 para los mayores. Recaudación que va destinada a las asociaciones benéficas de la ciudad. Animadores, talleres de reciclaje de coca-cola, simuladores de navegación, ayer, día de su inauguración, los pequeños repartían su tiempo entre todas las actividades. El horario para poder disfrutar de todas sus atracciones es de 11 a 21.00 horas hasta el día 30. En total son 12.000 metros cuadrados de diversión.