IN VICUS | O |
26 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.ES imposible no entender y compartir la desesperación de los vecinos de Coruxo. Ubicados sus domicilios en un lugar idílico, a medio camino entre el rural y la ciudad y, próximos a la playa han visto cómo su calidad de vida se ha deteriorado y el valor de sus propiedades ha descendido sin que pudieran hacer nada para impedirlo. Y es que el deficiente funcionamiento de la depuradora que se ubica en la desembocadura del Lagares contamina el aire que respiran con olores nauseabundos e inaceptables. Hartos de que, a pesar de la gran inversión realizada en el EDAR, las revisiones y promesas, el problema no se haya solucionado ahora temen que se agrave todavía más. Y es que la insalubridad del aire es sólo una de las manifestaciones más evidentes de lo poco que se han preocupado los políticos de una cuestión tan "banal" como es la eliminación de las toneladas de residuos que produce Vigo. Ha sido necesario que la Unión Europea estableciera graves sanciones por la contaminación de nuestra ría para que políticos autonómicos y locales se hayan preocupado "de verdad" por la cuestión. La solución más racional es la de edificar la nueva depuradora en donde hay sitio disponible, es decir, donde está la antigua. Este emplazamiento suscita el rechazo frontal de unos vecinos demasiado castigados y desatendidos como para dar una nueva oportunidad a la Administración Pública. Siendo comprensible su reticencia debería hacérseles ver que ahora las garantías de que no se volverá a hacer una chapuza son su propia experiencia y vigilancia, la obligación del ayuntamiento de no repetir errores y, sobre todo, la amenaza de sanciones millonarias de la Unión Europea.