La Mirilla
04 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La liturgia navideña tiene muchas estaciones de parada obligatoria. También en el capítulo laboral. Lo cierto es que algunas resultan particularmente agradables. Es el caso de la cita anual que organiza El Corte Inglés con las mujeres y los hombres de los medios de comunicación. Es siempre la más madrugadora de todas, supongo que para hacer bueno su famoso lema publicitario. Pues sí, como queda patente en la foto de la derecha, tocó ayer. Y volvieron a conseguir el más difícil todavía, conjugar el verbo confraternizar entre gentes de palabra impresa, de micrófono o de cámara. Ya conocíamos las buenas artes confraternizadoras de José Lijó o de Pati Blanco, pero ayer tuvímos oportunidad de conocer las del recién aterrizado director regional, Ricardo Cabrera que, de golpe (y sin anestesia) tuvo su primer encuentro con todos-todos los medios de comunicación. Por cierto que, según pudimos comprobar, en las pocas semanas que lleva en Vigo (viene de Córdoba) ya ha captado la filosofía gallega, hasta el punto de que es capaz de dar respuestas a base de preguntas. Va por buen camino. Pero al César lo que es del César. La liturgia navideña corteinglesiana no sería la misma sin las habilidades culinarias de Camilo Barreiro, que siempre contribuye a agrandar el michelín de los comensales porque nadie deja nada en el plato (y no les cuento lo que nos preparó ayer para no dar envidia), o las buenas vibraciones que desprende Jaime Álvarez, siempre dispuesto a cumplir cualqueir capricho del comensal. Así es fácil decir que ya es Navidad. Otra de esas liturgias navideñas de las que hablaba, se vivió ayer en la Fundación Celta, a propósito de la entrega de premios del concurso de postales de Navidad que, curiosamente, organiza al alimón con El Corte. Sólo hay que cumplir dos mandamientos para participar, ser escolar y elegir un tema relacionado con el Celta. Bueno y desparramar toda la imaginación posible, porque el trabajo ganador termina convertido en cientos y cientos de copias, tantas como felicitaciones navideñas envía el club. Después de mucho deliberar, el jurado llegó a la conclusión de que la mejor postal era la de Ana María Gil, alumna del Instituto Carlos Casares. Tanto ella como los ganadores en las distintas categorías recibieron sus trofeos, y lo que aún es mejor, los euros correspondientes. Fueron Ángel Testera Sofía Cividanes y Andrea Alonso. Los centros más participativos (también para ellos hubo premio), fueron Las Acacias, Vista Alegre y Los Sauces. Misses convertidas en modelo Es lo que buscan la mayoría de las chicas que se presentan a los concursos de belleza, así es que ayer debieron de sentirse como pez en el agua. Las recién elegidas bellezas oficiales de Galicia (salvo la representante de Ourense), ejercieron de modelos para los alumnos de la Escuela de Imagen y Sonido de Vigo, eso sí, coordinados por el profesor Xulio Correa. El escenario elegido fue el Twenty Century Rock. Ni que decir tiene que los alumnos se aplicaron todo lo que pudieron.