Análisis | Una reconversión silenciosa Algunos astilleros han pasado en solo tres años de una grave crisis a operaciones de ampliación o de compra que supondrán una inversión de unos 33 millones de euros
25 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.El sector de construcción naval de la ría de Vigo, considerado en la actualidad uno de los más vigorosos de toda España con alrededor de 60 buques de acero y madera contratados hasta el final de la década, ha dado un cambio de rumbo de 180 grados en tan solo unos años. Por un lado, ha conseguido introducirse con éxito en el segmento de buques mercantes (de apoyo a plataformas petrolíferas, quimiqueros, para el transporte de coches, ferris y naves de investigación oceanografía, principalmente), dejando atrás la masiva fabricación de buques de pesca, prácticamente un monocultivo hasta los primeros años de la presente década (desde el 2000, ha caído del 74% al 24% del 2005). De otro, algunas compañías del naval vigués han conseguido pasar de los números rojos de principios de la década a cuentas de resultados positivas, lo que les ha permitido afrontar operaciones de compra de otras instalaciones, tanto de la ría como de fuera de la comunidad gallega. El caso más reciente es el de Factorías Vulcano, que adquirió en un concurso público las instalaciones de Izar Gijón por unos 2,08 millones de euros, a los que añadirán en los próximos meses otros tres o cuatro millones de euros más en la modernización y nuevo equipamiento de lo que ahora se llama Factorías Juliana. China en el punto de mira Pero no es el único ejemplo, aunque sí es coincidente en todos ellos la necesidad de crecer, cuando sólo hace unos años estaban en el peor momento del ciclo. El más voluminoso en cuanto a inversiones estimadas es Hijos de J. Barreras, que prevé destinar sus recursos a la compra de astilleros en Asia. En principio se declaró abiertamente interesado por empresas de países del Este y de los países bálticos, pero no se adecuaban a las necesidades. En segundo lugar, se ha mostrado atraído por los astilleros chinos, con mano de obra barata y con posibilidad de construir los cascos de sus buques, aunque en las últimas semanas podría haber estado sondeando varaderos de Vietnam, aunque este extremo no fue confirmado por la compañía que preside Francisco González Viñas. Uno de los proyectos más sólidos del momento es el de Cardama, que ha decidido presentar una oferta de compra por los dos diques flotantes del Grupo Rodman, que podrían llegar a costarle en torno a 800.000 y 1,5 millones de euros, según las fuentes consultadas. Precisamente, Rodman, uno de los más prestigiosos fabricantes de Europa en su segmento, también tiene en curso inversiones por valor de casi 10 millones de euros en la construcción de su factoría de barcos de poliéster de tamaño medio en Valença do Miño, un proyecto que ha sufrido numerosos retrasos en sus plazos previstos. En esta nueva planta trabajarán alrededor de 200 personas, en su mayoría mujeres. También hay dos operaciones de compra abiertas entre empresas de la ría y de la provincia. La primera se refiere a la oferta lanzada por Vicalsa sobre Astilleros Piñeiro (Moaña), valorada en una cifra que oscilaría probablemente entre los cinco y los siete millones de euros, en la que Vicalsa, fabricante de la firma Atollvic, quiere ampliar su catálogo de buques. En la segunda operación, podrían estar negociando antiguos socios de M. Cíes -encabezados por el hijo de uno de ellos, el ingeniero naval Pablo Comesaña- para hacerse con la propiedad de Factoría Naval de Marín, a un precio que podría llegar hasta los 12 millones de euros. Ambos proyectos guardan relación con el segmento de yates de lujo. En total, en España están encargados 180 buques, de los que 63 -entre los ya contratados y los nuevos- se harán en la ría de Vigo. La carga de trabajo está garantizada hasta mediados del 2010, aunque la cartera se irá incrementando posiblemente a lo largo de los próximos meses. La industria naval de la ría de Vigo ha alcanzado una furia constructora sin precedentes en el último cuarto de siglo. Los recientes encargos llegados desde Rusia, Noruega, Francia o Gran Bretaña o por armadores españoles, han elevado la cifra de negocio en las últimas semanas en torno a 450 millones de euros más de los previstos. En conjunto, la previsión de negocio naval hasta final de la década se aproxima a los 1.600 millones de euros. Liderazgo Vigo es ya el mayor constructor naval privado de España de buques de acero de entre 90 y 175 metros de eslora (longitud) y podría cobrar aún más ventaja a su tradicional competidor y hasta ahora líder, el País Vasco, si cuajan las ampliaciones de los nuevos contratos ya vigentes y llegan a buen puerto las negociaciones de otros dos de multicontratos que se mantienen en secreto.