Las lluvias y las compras prenavideñas colapsan los aparcamientos Los trabajadores de los comercios se ven obligados a pasarse media hora buscando un hueco
24 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Los aparcamientos subterráneos del centro de la ciudad tienen una lista de espera de cientos de personas para abonarse. El bono se llega a cotizar a 120 euros al mes. «Lo siento, estamos completos», así de claros y rotundos se muestran con un conductor en uno de los garajes de coches de Rogelio Abalde, un antiguo taller reconvertido en aparcamiento, un negocio muy rentable en el centro. Los párkings de los distritos comerciales están colgando estos días el cartel de completo. La desesperación de muchos conductores es total. «A ver si sabes de alguien que tenga un plaza para alquilar», comenta María, una frutera de la Porta do Sol a un cliente. «Mi marido ha llamado a todos los aparcamientos y no hay sitio». Ciento veinte al mes En efecto en el párking del Berbés aseguran que hay una lista de espera de unas cuarenta personas; en Eldorado de la calle Uruguay, son muchísimas más. Pero este estacionamiento de medio millar de plazas no quiere ampliar más el cupo de 200 abonados que tiene en la actualidad. En Velázquez Moreno tampoco hay sitio para dejar el coche, aunque «a partir del día 1 de diciembre va a quedar libre una plaza para alquilar todo el día». El precio del alquiler es de cien euros, una cifra alta en relación con otros aparcamientos que rondan los 80 euros mensuales por tener una plaza durante todo el día. Sin embargo, la escasez de huecos es tan grande que muchas personas están dispuesta a pagar un arrendamiento tan alto. En el párking de Velázquez Moreno se han llegado a pagar 120 euros por una plaza de aparcamiento. Su estratégica situación en pleno centro comercial y bancario explican su carestía. Pero muchos trabajadores del corazón financiero de la ciudad optan por utilizar el autobús. «Es mucho mejor coger el Vitrasa en Balaídos y llegar a trabajar sin preocupaciones de encontrar sitio», señala un empleado de una de las centrales bancarias de Policarpo Sanz. Pero este empleado tiene la suerte de vivir en una zona urbana donde la frecuencia de autobuses permite realizar un viaje que no resulta extremadamente largo. Pero «yo tengo que venir de Redondela y tengo que coger el coche por fuerza», comenta una camarera mileurista de una cervecería del centro. Los trabajadores jóvenes con sueldos discretos no se pueden permitir el lujo de estar aparcados en un párking durante toda su jornada laboral por lo que, como asegura esta chica «tengo que venir con antelación y dar vueltas durante media hora para encontrar un hueco». A veces incluso resulta complicado hallar espacio a las siete de la mañana. «A esa hora, con suerte, puedes encontrar sitio en Poboadores», indica una empleada de un comercio de la Porta do Sol. Esta joven tiene que hacer trampa porque los aparcamientos de Poboadores están reservados a residentes con tarjeta. En el aparcamiento subterráneo de la Porta do Sol no hay plazas para abonados porque resulta mucho más rentable el alquiler por horas.