Firmar discos no cuesta trabajo

La Voz

VIGO

GUSTAVO RIVAS

La Mirilla

16 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

El cantante asturiano está metido de lleno en la vorágine promocional que acompaña al lanzamiento de todo nuevo disco. Esa vorágine le trajo ayer a Vigo, convertido en punto de partida de la gira de presentación de Mientras no cueste trabajo. Es sólo un título, pero encierra toda una filosofía de vida que bien pudiera coincidir con la que practica Melendi que, dicho sea de paso, suele optar por frases fáciles de suscribir a la hora de poner nombre a sus creaciones. Recuérdese aquella de Que el cielo puede esperar. Viéndole ayer despachar sonrisas en El Corte ante sus fans, mientras firmaba discos a diestro y siniestro, llegamos a la conclusión de que ejercer de autografista (palabra que el diccionario de la Real Academía no incluye, pero que comparte raíz con autógrafo), no es nada trabajoso. Más que nada porque ejerció con fruición. Cuando retamó tan dulce (y besucona) tarea puso rumbo a Nova Olimpia, escenario de su concierto de arranque. No deja de ser curioso el maridaje entre sala tan veterana y músico tan singular. Claro que más extraño fue descubrir que sus discos suenan habitualmente en La Moncloa. La capital lusa y su área de influencia reciben cada año tres millones de visitantes, buena parte de los cuales llegan desde Galicia. De ahí que los mandamases turísticos del país vecino empleen todos los medios a su alcance para recordarnos los muchos atractivos que aquélla región ofrece. Ayer, sin ir más lejos, estuvieron en Vigo ejerciendo de recordadores. Que si no hay que perderse el parque natural de las sierras de Aire y Candeeiros, que si su Costa Azul no tiene nada que envidiar a la francesa, que si el legado de los Templarios es mucho legado, que si poner un pie en Obidos supone trasladarse a la Edad Media, que si el casino de Estoril es el mayor de Europa, que si... Pero lo mejor de todo fue el recordatorio gastronómico que, al contrario que el lúdico-cultural, no mostraron en vídeo sino en vivo y en directo. Como no podía ser de otra forma, el bacalao fue el protagonista de la mesa, en la que tampoco faltaron las tortas de azeitao, los pasteles de feiçao o deija-me depressa. Esta vez le toca el turno a la Federación de Peñas El Olivo que, en comandita con la Asociación de Empresarios y Comerciantes de Traviesas montarán mañana uno en la plaza de Gallegos ilustres. Me cuenta Juan Carlos Padín que el reparto de castañas asadas empezará a las cinco y media de la tarde. Si se está de antojo mejor llegar puntuales, porque aunque 500 kilos son muchos kilos, nunca se sabe. Armados únicamente de calendario. Así es como piensan presentarse esta tarde los bomberos de Vigo en El Corte Inglés. A razón de seis euros repartirán el mayor número de almanaques posible, aunque creo que el objetivo inicial ya está cumplido. Lo digo porque han tenido que editar una segunda tanda. Claro que no me extraña, sobre todo después de saber que una sóla persona compró 60 ejemplares para empapelar el dormitorio. Guardan escrupulosamente el nombre de la persona en cuestión. Sea quién sea, viene a demostrar la verdad empírica de aquella famosa frase de Alfonso Guerra, ya saben, la de que «hay gente pa to». Pues sí.