IN VICUS | O |
15 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.NO SÉ ustedes pero yo estoy harta de que a los vigueses, a nuestra ciudad y a nuestro aeropuerto nos tomen por el pito de un sereno. Parece como si los 300.000 habitantes de esta urbe y los cientos de miles más de su zona de influencia, no existiesen para las grandes cabezas con poder decisorio en Madrid y que, los políticos que nos representan, fueran incapaces de hacer que los planes de las grandes empresas y Aena se adapten a la realidad que tanto se empeñan en negar. La ridícula oferta de vuelos, con horarios que sólo benefician la programación de las compañías aéreas, la engañosa oferta de precios que roza la estafa por la «letra pequeña», el cuasimonopolio de facto que Iberia ejerce sobre la compañía Spanair en cuestión de vuelos, lo que viola la ley de libre competencia, y los constantes e inexplicados retrasos, son una gran tomadura de pelo que los vigueses no podemos seguir consintiendo. Un ejemplo: Si a ustedes les convocan un miércoles a las seis de la tarde, a una reunión en Madrid para el viernes por la mañana, olvídense de ir en avión. Los dos únicos vuelos que salen de Peinador a primera hora de la mañana son de Iberia a las 06.55 y a las 09.30 y, si es que hay plazas, el precio del billete ida y vuelta rondará, tasa más, tasa menos, los seiscientos euros cantidad similar a la que algunas compañías cobran por un viaje de ida y vuelta a Cancún (México). Total ¿qué son unos miles de kilómetros de diferencia? Y si el avión sufre algún retraso, no se les ocurra reclamar daños y perjuicios, la contingencia no es responsabilidad de una compañía que no puede permitirse tener ni aviones ni tripulaciones de repuesto para casos así aunque usted o su empresa pierdan un contrato millonario.