Más cámaras de vídeo que cirios

VIGO

M. MORALEJO

Reportaje | Santa María, la patrona desconocida de la ciudad La Virgen de la Asunción sólo congregó a un par de cientos de devotos en la procesión que se realizó por el casco viejo de la ciudad durante veinte minutos

15 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

A hombros de cuatro costaleros vestidos con túnicas de color azul celeste salió ayer a la una del mediodía de la concatedral la Virgen de la Asunción para realizar la tradicional procesión que se desarrolló por el Casco Vello de la ciudad y por espacio de unos veinte minutos. La comitiva religiosa, encabezada por el obispo de Tui-Vigo, José Diéguez Reboredo, comenzó su trayecto por la rúa Real. Siguió por Méndez Núñez, Sombrereiros, plaza de la Constitución, Joaquín Yáñez y de nuevo la colegiata de Santa María. Lejos de la devoción que los vigueses sienten por el Cristo de la Victoria o San Roque, la patrona de la ciudad es una gran desconocida. Ayer sólo asistieron al acto religioso cerca de doscientas personas. Desde el punto de vista institucional, también escaseó la presencia de personajes públicos y sociales de la ciudad. Sólo asistió en representación del gobierno local, la concejala de Bienestar Social, Marta Iglesias. Algunos devotos portaban cirios en honor a la patrona, insuficientes frente a las numerosas Canon y Sony, que desde las terrazas manejaban la mayoría de los turistas, al paso de la comitiva, como recuerdo de su estancia en Vigo. Algunas personas, como Nieves, restaban importancia al número de fieles de la procesión. «Lo realmente significativo es el valor moral y de unión con la fe en lo que crees», comentaba esta devota de actos religiosos, como ella misma se definía. Una hora antes se celebró una misa solemne en honor a la Virgen, que llenó la concatedral. El goteo de personas fue constante hasta abarrotar la colegiata de Santa María. Durante la homilía el obispo de Tui-Vigo ensalzó el valor de la Virgen de la Asunción. Sin embargo, Miguel, natural de Vigo, echó en falta alguna palabra de aliento hacia las personas que estos días «se jugaron la vida por apagar los incendios».