Los pinos tardarán casi una década en poblar los bosques

Alfonso González VIGO

VIGO

GUSTAVO RIVAS

Reportaje | Catástrofe para el ecosistema Expertos forestales aseguran que la ola de incendios que asola Galicia desde hace más de una semana supone una gran catástrofe para el ecosistema

12 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Expertos del Centro de Investigaciones Forestales de Lourizán certifican que la ola de incendios que asola Galicia desde hace más de una semana es una gran catástrofe para el ecosistema. Uno de los científicos de este centro, experto en el impacto que los incendios producen en el suelo, José Antonio Vega, explica que especies dominantes en los bosques de esta provincia, como el pino gallego, tardarán entre siete, ocho o diez años en alcanzar una altura de cinco metros para que parezcan árboles. «Los matorrales gallegos están, por lo general, bien adaptados a la regeneración después de un incendio y en dos o tres años cubren el terreno. Pero la vegetación -subraya- se degrada, se pierden especies que necesitan un clima más húmedo y las vamos sustituyendo con mayor frecuencia por especies que arden más, que tienen menos exigencias con respecto al agua, pero que también son más pobres. De alguna manera se está retrotrayendo hacia ecosistemas cada vez menos maduros, más inestables y más degradados. En definitiva, si pensamos en un bosque maduro, el tiempo de recuperación es muy largo. Nos vamos alejando cada vez más de un bosque más armonioso y rico en especies», comenta el especialista de Lourizán. Clima extremo José Antonio Vega subraya que hay mucha información mundial sobre los efectos de los incendios sobre el suelo. «El incendio es un fenómeno perturbador que tiene trascendencia desde el punto de vista de su impacto ecológico a corto, medio y largo plazo», explica. Pero, alerta de que el tamaño de esta ola de incendios y el hecho de repetirse con tanta frecuencia son los causantes principales de daños irreparables en muchos años. «Cuando se produce un incendio se destruye la cubierta vegetal; estamos perdiendo vegetación que está precisamente ayudando a disminuir el efecto invernadero del cambio climático, de manera que se están perdiendo plantas que están lanzando oxígeno al aire y ese secuestro de carbono que hacen las plantas es importante para disminuir y atenuar el efecto invernadero. El clima se hace también más extremo y también hay implicaciones de pérdidas de suelo, de erosión y de destrucción de especies animales», mantiene José Antonio Vega. Una de las paradojas que analiza es que las lluvias que tanto desean ahora los profanos en esta y otras materias no sería nada beneficiosa en estos momentos: «Serán perjudiciales, y dependiendo de la intesidad de las lluvias que tengamos este otoño iremos en una dirección o en otra». Indica que si son intensas y concentradas en pocos días toda esa posibilidad de fertilidad que el mismo incendio deja se perderá y, por tanto, se perderá también el propio suelo. «Pero, si por el contrario, las lluvia vienen mansas, entonces puede que se aproveche parte de esa ceniza y que la erosión sea pequeña y el sistema se reconstruya con más facilidad», indica. Vega reclama ahora una reforestación responsable y que se aprenda de los errores cometidos hasta ahora con los bosques gallegos para no volverlos a cometer en el futuro.