«Registramos un 30% menos del pescado que había en la bodega»

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

En directo | Regresa la tripulación de los buques apresados en Noruega Sólo querían estirar un poco la «miseria» de cuota asignada, pero no llegaron a rebasarla; por eso reconocen su infracción, pero rechazan la acusación de pesca ilegal

11 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Noruega les ha colgado ante todo el mundo el deshonroso cartel de sobreexplotadores de recursos pesqueros. Hace casi un mes que sus embarcaciones (Arosa Doce, Arosa Quince y Arosa Nueve) permanecen amarradas en el puerto de Tromsoe. Sobre ellas pesa una sanción de 4,6 millones de euros y una fianza (recurrida por Transpesca, la compañía armadora) de 3,6 millones de euros, lo suficientemente elevada para dificultar su pago y el regreso a casa de las embarcaciones. Esta situación obliga a la tripulación de los barcos a hacer turnos rotatorios durante el tiempo que sigan retenidos para hacerse cargo del mantenimiento. El jueves por la noche siete de los tripulantes regresaron a Vigo, tras permanecer casi un mes en Tromsoe. Ayer por la mañana Manuel Freire, capitán del Arosa Doce; Manuel Baqueiro, patrón del Arosa Quince y el técnico de pesca Jorge Lorenzo Cabaleiro se dieron cita en la cantina situada dentro del recinto del puerto y explicaron su experiencia a La Voz con absoluta claridad. Infracción, no ilegalidad «Somos conscientes de que hemos cometido una infracción, pero no hemos sobrepasado la cuota -afirma Jorge Lorenzo-, hemos apuntado un 30% menos del pescado que teníamos en la bodega (Bruselas admite hasta un 20%, según asegura) pero no es pesca ilegal, tenemos todas las licencias y estábamos en aguas internacionales», explica el técnico. El patrón del Arosa Doce asiente con la cabeza la afirmación de su compañero y la puntualiza: «Queríamos estirar un poco esa miseria que se nos asigna, pero en ningún caso hemos practicado pesca ilegal, ni capturado tamaños inferiores ni nada de eso; es un error administrativo», explica Manuel Freire. A su testimonio Manuel Baqueiro añade el por qué: «En los últimos tres años hemos estado en la mar tres meses. Trabajamos 60 días al año, ¿qué haces? Estirarlo un poco», afirma el patrón del Arosa Quince. «De cada pareja de barcos dependen 52 familias, hay gente hipotecada y el tiempo que estamos en tierra pagamos la Seguridad Social de nuestro bolsillo», añade. La mejor forma de entender sus argumentos son los números. De las 400.000 toneladas de capturas de bacalao permitidas en este caladero de la zona de protección del archipiélago de Svalbard (Noruega), a España tan sólo le corresponde un 1%, es decir, 7.000 toneladas. «Es el propio Gobierno español el que te obliga a hacer uso a veces de cierta picaresca, porque van a allí y firman cualquier cosa. Que se pierdan 250 empleos es lo que menos importa», afirma Baqueiro. Sobre las imágenes difundidas en las televisiones y grabadas por la Armada de Noruega en las que se podía apreciar como el Arosa Quince arrojaba algún pescado por la borda, el patrón del barco explica que se trataba de descartes que con frecuencia entran en las redes. «Nosotros somos los primeros interesados en conservar lo que pescamos», firma. Inspectores amigos La actitud de Noruega ha sorprendido a los marineros, quienes aseguran que las relaciones con los inspectores y con las autoridades de pesca siempre han sido cordiales. Sospechan que tras esta persecución existe algún tipo de interés que nada tiene que ver con las cuotas. «No tenemos la más mínima infracción en esas aguas desde el año 1988. Teníamos una excelente relación. Cuando venían los inspectores los invitábamos a comer a bordo; en la última inspección, les invitamos a brazo de gitano... nunca encontraron ninguna irregularidad», asegura Jorge Lorenzo. Por eso insiste en la teoría, compartida por toda la tripulación de que «andaban buscando algo, para satisfacer los intereses de alguien... como la industria petrolera», dicen. Desamparo del Gobierno La tripulación de los tres Arosa es especialmente crítica con la actuación del Gobierno español en el conflicto, y denuncian sentirse desamparados por la administración pesquera. Jorge Lorenzo no entiende cómo las autoridades españolas han consentido el «asalto» a los buques. «Llevamos la bandera española en aguas internacionales. Somos un trocito de España que ha sido invadido y aquí no ha pasado nada -dice-; el Gobierno Noruega nos está utilizando y el Gobierno español lo consiente», asegura el técnico de pesca. Muy crítica es también su opinión sobre la conducta mostrada por las autoridades españolas, al no querer avalar la fianza impuesta a la empresa armadora Transpesca para permitir el regreso de las embarcaciones detenidas. «Les estamos sacando las castañas del fuego al Gobierno español, porque somos nosotros los que estamos buscando una solución», afirma el patrón del Arosa Quince. Incertidumbre laboral De momento las tripulaciones de los Arosa siguen percibiendo un sueldo mensual que les permite mantener a sus familias, pero los trabajadores temen por su futuro laborar y por el de la compañía Transpesca. La armadora conoció este jueves que el juicio por las multas, en el que la policía noruega pedirá a la empresa una sanción por importe de 4,6 millones de euros, comenzará el próximo 27 de noviembre a partir de las nueve de la mañana en la ciudad de Tromsoe. Allí continúan cinco tripulantes cuidando y manteniendo los tres buques. Hasta que no se solucione la situación, los marineros que están en Noruega y los que disfrutan de unos días en Galicia seguirán rotándose.