Las eólicas pagan el monte un 97% por debajo del precio de mercado

VIGO

El metro cuadrado en Pontevedra se abona a dos euros en vez de a 60 Seis mil propietarios reclaman el 10% del beneficio del sector en la provincia cifrado en 96 millones de euros al cierre del 2005

21 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Las empresas eólicas de Pontevedra pagan un precio 97% inferior al de mercado por el monte que compra para instalar sus aerogeneradores, según denuncia el sindicato Unións Agrarias. Las empresas abonan dos euros por el metro cuadrado cuando su valor se sitúa entre los 30 y 60 euros, dependiendo de la situación geográfica y de las corrientes de viento que genera la zona. Unos 6.000 damnificados decidieron agruparse en la asociación Vento Noso, y reclaman el 10% del beneficio que genera el sector en la provincia, cifrado en 96 millones de euros en el 2005. En la actualidad, perciben el 1%, unos 960.000 euros. La agrupación justifica la mejora porque un parque eólico medio en Galicia (32 aerogeneradores de 22 megavatios) factura al año 5,6 millones de euros. Eso sin hablar de la rentabilidad del negocio. Una empresa tarda en amortizar la inversión inicial un máximo de cinco años. A partir de ahí, todo es ganancia ya que la concesión administrativa dura lo que lo hace la vida útil del parque. En la actualidad, Pontevedra cuenta con 13 zonas a pleno rendimiento que suman 417 molinos. La potencia instalada asciende a 377,4 megavatios, el 16% del total en Galicia (2.400). La situación se podría agravar, si se amplía la potencia instalada en Galicia hasta los 6.500 megavatios, como pretende la Consellería de Industria. Si es así, el negocio del sector podría alcanzar los 1.600 millones de euros al año en la comunidad autónoma. En Pontevedra están previstos 26 nuevos parques eólicos (15 pendientes de desarrollo y 11 en fase de tramitación). Con este 10% que reclaman los titulares de los montes podrían embolsarse 160 millones de euros al año, una cifra similar a la percibida por todo el sector primario del Fondo Europeo de Orientación y de Garantía Agrícola (Feoga), y un 2% de las ayudas que el conjunto de la agricultura española recibe de Europa. Pero José Antonio Diéguez, presidente de Vento Noso, no es tan optimista y denuncia que la política de la Xunta es permisiva en este tema, ya que se ignora a los propietarios de los terrenos, porque se renuncia a poner un recurso al servicio de desarrollo rural, como son los montes. La Consellería de Industria se conforma con dar protagonismo a los ayuntamientos, que serían los grandes beneficiados, ya que percibirían un 10% de los beneficios del Instituto de Energía de Galicia (Inega), que participará en el desarrollo de los nuevos parques eólicos con una aportación de capital del 30%. El presidente de Vento Noso hace una crítica velada a la nueva Ley de Montes porque facilita la política de las empresas del sector en detrimento de los propietarios de los montes. Ahora se puede expropiar, tanto terrenos de particulares como de las Comunidades de Montes Veciñais en Man Común, siempre que exista un servicio de utilidad pública prevalente, como es el caso del sector eólico, alerta José Antonio Diéguez. Por eso, tanto en los alquileres, ventas o expropiaciones, las firmas «son las que tienen la sartén por el mango», añade. Las empresas ponen el precio del terreno y si el propietario del mismo no accede a la venta «se le amenaza con la expropiación», denuncia el presidente de la asociación, y explica, que es «como si a la hora de alquilar un piso, el precio lo pone el arrendatario, y si el propietario de la vivienda no accede, el inquilino le amenaza con el embargo de su casa». Para Vento Noso es importante negociar contratos más ventajosos ya que garantizan a los habitantes del mundo rural unos ingresos complementarios, que compensen la pérdida de renta agraria estimada en un 10,6% en el 2005.