Pilotos de trasatlánticos

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M. MORALEJO

Reportaje | El puerto por dentro Los ocho prácticos de la terminal de Vigo, que suben a cada buque de más de 500 toneladas, realizan cada año unos 5.000 servicios anuales de atraque y desatraque

08 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Lino, Celso, Manuel y los jesuses formaban el equipo de patrones y de prácticos que el jueves pasado dirigieron las operaciones de atraque de dos colosos de los mares, el impresionante trasatlántico Golden Princess , con casi 300 metros de eslora, y el no menos imponente Legend of the Seas , con cerca de 270. La corporación de prácticos del puerto de Vigo, es decir, los pilotos auxiliares de los cruceros, de los buques con cargas rodantes, de mercantes o de grandes pesqueros que hacen escala en la ciudad, tienen la misión de salir al encuentro de estos buques a unas cinco millas de distancia de la costa, subir al puente y comunicar al capitán del navío que entra en la rada, el rumbo y la velocidad adecuados para arribar al muelle asignado. Este tipo de servicios se repite unas 5.000 veces al año. Para los prácticos, este ritmo de trabajo es ya normal, aunque han notado un fuerte incremento de las operaciones desde los últimos cinco años. Lo desarrollan en Vigo un selecto grupo de ocho prácticos titulados universitarios (y un práctico en prácticas ) y siete patrones de barco, que son los centinelas para que unas 200.000 personas -entre cruceristas y tripulantes- lleguen a la ciudad por vía marítima en hoteles flotantes, o para que unos 375.000 coches de Citroën salgan hacia otros mercados. No todo, pero sí en parte, manejan 10.000 millones de euros anuales, que es el valor de las mercancías que mueve la terminal de Vigo al año. Quizá no lo parezca, pero son de alguna manera los embajadores de Vigo, como la alcaldesa o como el presidente de Caixanova. Son las primeras personas que los pasajeros o capitanes identifican como vigueses. Son, en resumen, el primer ciudadano vigués y van uniformados en tonos azul marino y blanco. Ellos son, por tanto, la primera imagen de Vigo. Jesús, sin embargo, ve otra cosa: «Observo el paisaje de la ciudad con las islas Cíes al fondo y no me canso nunca». Lo dice uno que es de Mieres, tierra adentro. Y eso que vive a 20 metros del muelle, en primera línea de ría. Una jornada intensa A las ocho de la mañana arribaban el pasado jueves el Golden Princess y el Legend . Todos suben a bordo rápidamente en una lancha de unos 12 metros de eslora. Lino, el patrón, enfila hacia el Legend , que ya navega a la altura de Cabo Home. Al aproximarnos desde un barco de 12 metros de largo por unos tres de alto a uno de 270 metros de largo y unos 40 de alto, el trasatlántico se visualiza grande. Muy grande. Pero esto no les importa a los prácticos. Esto, sí: «¡Qué cabreo debe de tener el capitán del Legend por tener que atracar en Bouzas»! Se abre una portezuela en la parte baja del casco del crucero y Jesús salta a bordo. El capitán le aguarda en el puente. En media hora tiene el Legend atracado en la terminal de Bouzas. «Tratamos de combinar rapidez, precisión y sobre todo seguridad, aunque esto también tiene un componente comercial», explica. Así es. Cuanto más trabajen, más ganan, y los ingresos se distribuyen. La corporación de prácticos cobra por cada atraque y cada salida de buque de más de 500 toneladas, a cada empresa propietaria de esas naves. Las tarifas las fija la Autoridad Portuaria, es decir, que funcionan como una empresa privada (un monopolio, realmente) dentro de una institución pública. El futuro está asegurado por el momento, a pesar de que la leyes intentan remover de vez en cuando su situación laboral, tratando, aunque sin éxito hasta ahora, de introducir la competencia de empresas similares. Amenaza Por el contrario, quizá la mayor amenaza no venga de los despachos de los burócratas, sino que proceda de los propios buques y los avances tecnológicos. El Queen Mary 2 dispone de un sistema automatizado de atraque y desatraque. Cuando el buque británico estuvo por primera vez en Vigo en viaje de pruebas en diciembre del 2003, los técnicos introdujeron en el ordenador central de la gigantesca nave las órdenes y coordenadas para las operaciones de entrada y salida. Es decir, el buque de la naviera Cunard, el segundo mayor trasatlántico del planeta, con 348 metros de eslora y casi 150.000 toneladas de desplazamiento, atraca solito, ya que desde el cerebro de a bordo se impulsan las maniobras de los timones y de las hélices hasta que se pega al muelle, sin prisa pero sin pausa, como un gato a su amo.