Más de 34.000 gargantas dejaron ayer de gritar en los patios de colegio para hacerlo en casa, mientras las familias buscan opciones para conciliar el trabajo y las vacaciones de los niños
26 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?ritan los niños y tiemblan sus padres. Los timbres de los colegios de Vigo sonaron ayer por última vez hasta septiembre. Acaba el curso y los deberes son ahora para los padres. A los pequeños que salían de clase les delataba la sonrisa, más ancha que un viernes, mientras sus padres confesaban resignados que les esperan los meses más agridulces del año. Lo explicaba, con la cartilla de notas en la mano, Teresa, madre de un pequeño del García Barbón: por un lado, «los niños están contentos y se lo pasan bomba»; por otro, «nosotros seguimos trabajando y no es fácil encontrar opciones para dejarlos varias horas cada día». Y en ese tira y afloja entre los niños y sus ganas de risa y los padres y sus vacaciones de trabajador sin privilegios viven desde ayer miles de familias de la ciudad. Con el curso acabado para 22.600 alumnos de Infantil y Primaria y otros 12.000 de Secundaria, comienza una frenética búsqueda de plazas para campamentos, talleres, clases de refuerzo y cursos lúdicos. Se venden caras, aunque no tanto por el precio como por su escasez. Así, por ejemplo, es ya imposible acceder a los campamentos de la Xunta, cuyo plazo de inscripción concluyó hace un mes. Y tampoco es posible inscribir a ningún niño en la mayor parte de las actividades organizadas por el Gobierno autonómico, que tiene cubiertas casi todas las plazas. Colegios veraniegos. Más abierto está el catálogo del Concello y el Instituto Municipal de Educación, que han logrado involucrar a varios colegios de la ciudad. Es el caso del Lope de Vega que, a iniciativa de la asociación de padres y la directiva del colegio, han programado talleres, cursos y actividades deportivas para los meses de julio y agosto en las instalaciones del centro, a las que puede apuntarse cualquier niño de entre 3 y 12 años de Vigo. Algo parecido ocurre en el centro San Salvador de Teis, en el que dan preferencia a los niños del barrio pero aceptan solicitudes de toda la ciudad. No es el caso del programa de ocio y formación del colegio Javier Sensat y la Iglesia de Valadares, diseñado sólo para los alumnos del centro. En otros colegios ofrecen opciones más exigentes para los niños. Por ejemplo, el Doutor Fleming acoge entre el 3 y el 14 de julio Verán en clave de sol, un curso de la Casa da Xuventude (986 294 806) en el que los chavales reciben clases teóricas y prácticas de música (a cambio, eso sí, de entre 145 y 175 euros). Ludotecas gratuitas. Para presupuestos más modestos, la Casa de la Xuventude ofrece una opción cada año más concurrida: las ludotecas. De lunes a viernes, en un horario muy similar al escolar, ofrecen cursos, deportes, talleres fiestas, excursiones, juegos y alternativas lúdicas a miles de chavales. Para ello, este verano disponen de cinco sedes: la Casa da Xuventude (López Mora, 31), el local del Calvario (Sagunto 86), el pabellón de Coia, el colegio A Paz (Coruxo) y la asociación de Lavadores (Ramón Nieto, 302). Campamentos. La última opción (y también la más cara) son los campamentos que organizan instituciones públicas y entidades privadas. La oferta más variada es, nuevamente, la de la Casa da Xuventude, que este año prepara campamentos de varios perfiles: para aventureros (con actividades como el rappel o el tiro con arco), para amantes de la naturaleza (con talleres y juegos en el monte) o incluso para deportistas, como el programado con la Escuela Hípica La Muralla.