EL PERISCOPIO | O |
13 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.. Sabida es la intranquilidad que el caso Nigrán suscitó en la sede central del PP en Madrid desde el primer día. Desde el fatídico viernes de la revuelta vecinal, en el edificio de la calle Génova se encendieron todas las alertas, y tras cuantificar la dimensión del caso y ver como éste crecía y crecía, y sobre todo percibir que podría seguir creciendo, han decidido traspasar la responsabilidad o exigirla en cascada, empezando por la propia sede compostelana del partido. Con unas cuantas llamadas se le ha hecho saber a Alberto Núñez Feijoo y a su entorno que el tema de Nigrán preocupa y mucho, y que él es el encargado de acudir con la manguera, o con sacos terrenos si hace falta, para que la hoguera urbanística, como mucho, sólo chamusque en la villa del O Val Miñor. En todo caso, desde Madrid el PP ha enviado investigadores internos, calculadora en mano y cinta métrica para tomar medidas, porque asumen que el final no será de cuento. . Feijoo tampoco las tiene todas con él, y pese al respaldo que Rafael Louzán le presta al alcalde, Alfredo Rodríguez , habría decidido: primero, exigirle, como hizo, que el plan general se someta a de nuevo a exposición pública; segundo, máxima discreción, ver como evolucionan los acontecimientos, y no hacer nada sin que se dé parte interno, y tercero: que se vaya preparando para lo peor, porque si todo se estropea un poco más, el ex directivo del Celta ya sabe que cuando menos no repetirá en las elecciones del próximo año. En Santiago son conscientes de que Alfredo no ha conseguido como prometió la reunificación de la derecha en Nigrán, es decir, borrar del mapa al PINN de Avelino Fernández , y que por el contrario habrá dejado al PP al pie de los caballos para las elecciones del 2007.