Ruidos y otras artes

La Voz

VIGO

X. C. G.

La Mirilla

09 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando a Xabier Arakistain, comisario de la exposición que ayer se inauguró en el Marco, le llegó la hora de poner nombre y apellido a los protagonistas, seguro que el de Alaska fue uno de los primeros en los que pensó. Y es que pocos como ella representan esa difusa división que, en según qué casos, existe entre música y otras artes visuales, en especial la imagen. Porque, en cierta forma, de eso va Ruido e políticas musicais. Junto a Alaska, compartieron ayer protagonismo Pam Hogg y Chicks on Speed, aunque fue la primera la que acaparó más miradas curiosas desde que aterrizó en Vigo. Llegó con tiempo (lo que no significa que fuera puntual, puesto que llegó 45 minutos tarde) ya que, además de asistir al acto inaugural de la muestra, estaba anunciada su actuación en un concierto al aire libre. Llegó con tanto tiempo que tuvo oportunidad de probar las delicias culinarias que prepara Alexander, el cocinero del Marco. Para la ocasión preparó un menú a base de gazpacho de fresa y tomate, solomillo de cerdo ibérico con verdudas y tarta de manzana. Luego, claro, una seistecita reparadora antes de ponerse en marcha hasta bien entrada la madrugada. En efecto, es hermano de aquel que reinventó para la tele y para Carmen Maura la frase ¿qué hace una chica como tú en un sitio como este? Y, como al prematuramente desaparecido Fernando, cuya faceta de pintor, de gran pintor, era menos conocida para el público, también le da por el mundo del arte. Lo suyo es la escultura. Como puede apreciarse desde el jueves en El Anticuario. Entre muebles y otros objetos muy vividos, Anabela Cardoso, la polifacética propietaria de la tienda, ha hecho un hueco (bien a duras penas, dicho sea de paso) a una docena de esculturas en bronce de Daniel y a otros tantos cuadros de Pastor Outeiral. Fue Antonio Montero, la cara visible de la Fundación Wenceslao Fernández Florez, el que presentó a Anabela y a Daniel hace años. Desde entonces la relación ha sido fluída. Sobre todo porque el artista es un enamorado de Galicia, donde viene con frecuencia. «De hecho, pude haber sido vigués», asegura. Y lo explica: «Mi padre, Antonio García Carrasco, fue uno de los primeros sino el primer radiólogo que hubo en Vigo a principios de los 40. Luego cambió estos aires por los de Valladolid. Y allí vinimos al mundo los hermanos más pequeños». Aún hubo otra vinculación familiar anterior con Galicia, ya que su abuelo, registrador de la propiedad, tuvo destino en A Fonsagrada. Aunque la que más cercana siente, es la que le viene de su pasión por el Románico. Fruto de esa pasión ha recorrido buena parte del Camino de Santiago. Éste, al margen de otras cuestiones, le ha inspirado a su particular y bello Peregrino, una de las obras que muestra en Vigo. Daniel alberga una secreta (bueno, no tan secreta) esperanza: ver un día esta obra (eso sí, en un tamaño acorde con el posible enclave), instalada en algún punto singular del Camino. La idea es buena, y la escultura una hermosa alegoría del caminante; ahora sólo falta que quien corresponda diga sí. A ver. Esa y el resto de las piezas tuvieron ya tuvieron oportunidad de contemplarlas Manuel Pérez, Juan Manuel López Chaves o Montserrat Maneiro, entre otros. Sabores de Portugal Andan en el Café Lusófona (Real, 22) ultimando los preparativos de la feria del mismo nombre, en la que la gastronomía del país vecino se eregirá en protagonista principal. De hecho, quiere ser una pequeña representación de la famosa feria de Paredes de Coura y se celebrará entre los días 13 y 24 próximos. Cuenta Helder Figuirede que habrá vinho verde, broa de milho artesanal, embutidos, dulcería y licores caseros. Para tomar in situ o para llevar. A gusto del cliente. Y, claro, para celebrar los santos (Antonio y Juan) habrá, a mayor abundamiento, sardinas, caldo verde y caracoles. Todo ello adobado con información cultural de Lisboa, Oporto y, en general, de todo el norte de Portugal. ¡Ah!, y como las fechas son las que son, no faltará el fútbol en pantalla grande, con especial atención, como no podía ser de otra forma, a las selecciones de Portugal, Brasil y Angola. El fútbol es así. No sé si las felicidades llegarán adelantadas o con retraso, porque en andando la cigüeña de por medio no hay precisión que valga. Casi nunca llega el día que se la espera. Y el jueves la estaban esperando en casa de los Pousa-Arbones. Carmela, la viuda de Xavier Pousa, tenía un ojo en la exposición de Elsa Pérez Vicente y el otro en el móvil. Por si su hija Keila llamaba para confirmar que había sido otra vez, y van tres, abuela. Pues felicidades.